La investigadora argentina del Conicet, Cinthia Hamlin, encontró de casualidad, de casualidad entre varios libros viejos, una serie de fragmentos de lo que constituye el diccionario de castellano-latín más antiguo del mundo.
Trabajando en la Firestone Library, una biblioteca de la Universidad de Princeton, en Estados Unidos, “cuando el curador Eric White me facilitó un tomo del “Universal Vocabulario”, de Alfonso Fernández de Palencia, que contenía dos hojas de un diccionario que no correspondían a dicho ejemplar y que, hasta el momento, nadie había podido identificar”, explicó, a la agencia CTyS-UJNLam, Hamlin, quien actualmente se desempeña como investigadora adjunta en el Instituto de Investigaciones Bibliográficas y Crítica Textual (CONICET-IIBICRIT).
Gracias a ese fortuito hecho, y a la valiosa ayuda de un investigador alemán especializado en el catálogo de incunables y tipos móviles, la científica argentina logró comprobar que los folios encontrados habían sido impresos en Sevilla, España, entre 1492 y 1493, por lo que se trata de los más antiguos encontrados hasta el presente.

El prólogo del vocabulario, uno de los folios mejor conservados, ya que está dedicado a la reina española Isabel la Católica, que tiene por título “Reina de Granada”.
El estudio, que será oficialmente publicado en el Boletín de la Real Academia Española antes de finales de este año, tuvo que ver con la difícil tarea de lograr identificar a su autor. Por las características del prólogo, y su particular ortografía, suponen que el autor podría ser Alfonso de Palencia,
