Un ensayo clínico proporciona resultados alentadores sobre el uso de la ivermectina en pacientes con COVID-19 leve

La Organización Mundial de la Salud aseguró este miércoles que la evidencia actual sobre el uso de ivermectina para tratar pacientes con COVID-19 no es concluyente, y que hasta que se disponga de más datos recomienda que el fármaco solo se utilice en ensayos clínicos.

La recomendación, que se aplica a pacientes con COVID-19 de cualquier gravedad de la enfermedad, ahora forma parte de las pautas de la Organización sobre tratamientos contra el coronavirus.

La ivermectina es un agente antiparasitario de amplio espectro, incluido en la lista de medicamentos esenciales de la Organización Mundial de la Salud para varias enfermedades parasitarias. Se utiliza en el tratamiento de la oncocercosis (ceguera de los ríos), estrongiloidiasis y otras enfermedades causadas por helmintiasis transmitidas por el suelo. También se usa para tratar la sarna.

El equipo investigador administró una sola dosis de ivermectina o placebo a 24 pacientes con infección confirmada y síntomas moderados, en las 72 horas tras los primeros síntomas.

Se tomaron frotis nasofaríngeos y muestras de sangre en el momento del reclutamiento y transcurridas una, dos y/o tres semanas del tratamiento.

El equipo científico observó una tendencia a la reducción en la carga viral y en la duración de algunos síntomas en pacientes tratados, comparado con el grupo placebo.

La carga viral mediana en el grupo tratado con ivermectina fue menor (unas 3 veces menor transcurridos cuatro días y hasta 18 veces menor a los 7 días del tratamiento), aunque no se alcanzó una diferencia estadísticamente significativa.

Los pacientes en el grupo tratado también mostraron una reducción en la duración de algunos síntomas (del 50% en la pérdida del olfato y el gusto y del 30% en la tos). Todos los pacientes desarrollaron anticuerpos IgG frente al virus pero, de nuevo, el valor medio de dichos anticuerpos en el grupo tratado fue menor que en el grupo placebo.

El hecho de que no hubo diferencias en la duración de síntomas o marcadores asociados a la inflamación sugiere que la ivermectina puede estar actuando por medio de otro mecanismo que no tiene que ver con un posible efecto antinflamatorio.