Su nombre era Mauricio Borensztein, pero era más conocido como “Tato” y aunque se lo recuerda por sus inigualables monólogos humorísticos fue un gran actor de cine, teatro y televisión y uno de los conductores más emblemáticos de la pantalla chica nacional.
Su debut en televisión abierta fue en 1957 cuando Bores, con su estilo y carisma insuperable, retrató de manera brillante a los argentinos y argentinas y a la clase política como nadie antes.

Sus sketchs lejos de ser improvisados, eran creados por él pero en conjunto a los mejores guionistas del país. Además, sus entradas al estudio, dignas de un show, las hacía montado en patines, simulando llamadas por teléfono y fumando su característico habano.
Así, Tato quedó inmortalizado en la memoria nacional y creó una marca inconfundible que aún hoy pervive en el humor político argentino.

“Desde que era chiquitito que vengo escuchando que hay que sacrificarse en aras del futuro. El lema nacional siempre ha sido ‘jódanse hoy para disfrutar mañana’. Y uno pone el hombro, pero el futuro por definición se pianta y uno jamás lo puede alcanzar”, decía en unos de sus clásicos monólogos allá por el año 1989. Y esta frase, como tantas otras que quedaron registradas en los videos de sus programas, parecen estar destinadas a no perder actualidad nunca.
