Tabaquismo y sus consecuencias: el cigarrillo mata

Se dice que fumar un cigarrillo quita a la persona 7 minutos de vida, una caja 3 horas 40 minutos, pero esto no es todo lo que pasa ante el consumo de cigarrillos, hay infinidad de enfermedades asociadas, tanto para fumadores como para las personas que convive con ellos.
El tabaquismo provoca 111 muertes diarias en el país, el 23 por ciento de la población está afectada por esta adicción que genera costos sanitarios por 21.000 millones de pesos y representa el 12 por ciento del monto que la Argentina gasta en salud por año.
Por año se enferman, por motivos atribuibles al tabaco de EPOC 87.843 personas, enfermedades cardíacas, 64.500, neumonía, 23.840, accidentes cerebrovasculares, 13.772, cáncer de pulmón, 8.583 y otros cánceres, 10.408, y alrededor de 19.000 personas sufren algún tipo de cáncer.
El tabaco es adictivo debido principalmente a su componente activo, la nicotina, que actúa sobre el sistema nervioso central. El fumador sufre una dependencia física y psicológica que genera un síndrome de abstinencia.
Debido a las consecuencias, tanto a la dependencia física, psicológica y social que genera en los consumidores, desde el último Congreso de Psiquiatría, fue considerado una enfermedad más, debido a que requiere tanto tratamiento medicinal como rehabilitación psicológica y re-educación social.
Actualmente la forma de consumo más habitual es la inhalación de los productos de combustión del tabaco. En el extremo del cigarrillo que se está quemando se alcanzan temperaturas de hasta 100 °C.
Se han reconocido cerca de 5000 compuestos químicos en las distintas fases (gaseosa, sólida o de partículas) del humo del tabaco. Entre estos compuestos químicos se han identificado sin dudas al DDT (insecticida), propano (combustible para naves espaciales y propelente de aerosoles como en antitranspirantes), benceno, butano, arsénico y cianuro de hidrógeno, que era el gas utilizado por los nazis en las cámaras de gas de exterminio de judíos en los campos de concentración. Se consideran ingredientes del tabaco (término aconsejado por la OMS) a todos los componentes del producto, mientras que emisiones de los productos del tabaco a lo que realmente capta el fumador, siendo la principal causa de mortalidad y enfermedades atribuidas al tabaco, y exposición a la parte de emisiones que realmente absorbe el fumador. Actualmente las emisiones son el punto principal de la regulación, aunque los ingredientes permisibles también están regulados.
Fumador pasivo o involuntario
Son aquellas personas que, sin ser fumadoras, están expuestas con frecuencia al aire contaminado por el humo de tabaco (ACHT). El ACHT está formado por el humo que se desprende del cigarrillo y por el humo que expulsa el fumador después de fumar. Es incluso más dañino que el humo que inhala el fumador, porque contiene mayores concentraciones de sustancias perjudiciales.
Los fumadores pasivos presentan, con mayor frecuencia que los que no lo son, alteraciones respiratorias, cardiacas, otorrinolaringológicas e incluso cáncer de pulmón.
Los niños son especialmente vulnerables a los efectos del tabaco. Según la OMS, alrededor de 250 millones de los niños que están vivos en el mundo hoy morirán por causa del tabaco.

El tabaquismo es una patología evitable, por eso cuando le ofrezcan un cigarrillo la mejor respuesta es: No, gracias.

 

Nataly Verdaro Bonzzi