Cada 21 de junio atravesamos un tiempo de “solsticio” o de “sol quieto”. Si observamos al Sol desde la Tierra, éste parece detener su marcha durante tres días para retomar, luego, su movimiento hacia el hemisferio sur.
El 21 de junio inicia, también, el signo de Cáncer y cambian las estaciones en ambos hemisferios: en el norte comienza el verano y en el sur, el invierno.
La aparente detención y la posterior recuperación del movimiento solar cambia la distribución de luces y temperaturas en el planeta y alude a un giro de conciencia y un renacimiento solar.
El Sol se redirecciona hacia el sur, se dirige “hacia abajo” aludiendo a un tiempo ideal para profundizar y descender hacia nuestras emociones más negadas e intencionar la sanación personal y familiar.
Desde una mirada esotérica los solsticios son umbrales, portales de traspaso del Sol que reinicia su marcha hacia el sentido opuesto. Son tiempos de rituales de conciencia, de hacer luz.
