Sociología; el Juego clandestino como fenómeno: “Va a existir siempre que haya gente que quiera jugar”

El sociólogo santafesino Astor Borotto, egresado de la Universidad Nacional del Litoral y además becario del Conicet, el cual investiga el fenómeno de los juegos del azar en la provincia, se refirió a la situación actual del juego clandestino en medio de un contexto en que la Justicia provincial investiga múltiples causas penales contra los capitalistas del juego que producen rentas millonarias desde las sombras.

El sociólogo santafesino Astor Borotto, y becario del Conicet, en entrevista con “Aire de Santa Fe”, para su plataforma “Aire digital”.

El científico destacó que si bien existe una iniciativa del Estado en perseguir a las organizaciones clandestinas que operan con las actividades lúdicas que están al margen de la ley, poco se hace para evitar el “consumo problemático” que puede generar en los usuarios tal actividad.

El dialogo con Aire Digital, el especialista hizo mención al reciente decreto 998/20 que firmó el gobernador Omar Perotti el cual autorizó la explotación del juego online en los tres casinos que se encuentran autorizados: el de Melincué, Rosario y Santa Fe. Tal medida fue en razón de la pandemia del coronavirus y posibilita a los jugadores poder hacerlo a través de plataformas digitales.

En 2001 se oficializa el juego en Santa fe con la apertura del casino, siendo la ultima provincia en blanquear la actividad.

“Ese decreto parte de la idea de que ir hacia el juego virtual sería como una extensión de lo que ya existe del juego presencial. Como se ha visto hay muchas diferencias entre el juego virtual y el presencial. Tiene alcances geográficos más grandes, sale de las fronteras de la provincia, abarca a públicos diferentes y también requiere una serie de resguardos distintos al juego presencial respecto, por ejemplo, a los controles para certificar la identidad de las personas y evitar el acceso de menores de edad”, remarcó Borotto.

¿Cómo se origina la radicación de los casinos en Santa Fe? — Es una historia larga. Hubo muchos episodios en donde se intentó instalar casinos en Santa Fe, pero se encontró siempre una fuerte resistencia de parte de la Iglesia Católica, que en ese momento estaba encabezada por monseñor Gabriel Storni, un actor que gravitó en la política santafesina mucho tiempo y que no estaba para nada de acuerdo con la legalización del juego.

El juego se ha vuelto una practica masiva en la sociedad y es una actividad que siempre esta en crecimiento; “El juego como negocio es una fuente importante de recursos” dice el sociólogo.

Recién en 2001 se legalizó el Casino acá en Santa Fe y fue la última provincia donde se blanqueó esta actividad. De todos modos, el juego ya había sido legalizado a través de loterías. En ese momento la ley habilitó la instalación de tres casinos: el de Rosario, Melincué y el de acá en Santa Fe. En 2007 se inaugura Melincué, en 2008 en Santa Fe y 2010 en Rosario. En todo ese proceso, a los gobernadores que les tocó atravesarlo, siempre trataron de despegarse de esto que finalmente es una política de Estado.

Por qué es una fuente importante de recursos? — Porque se ha vuelto una práctica masiva en nuestras sociedades y aún en crecimiento, basta ver los crecimientos interanuales de las recaudaciones de la Lotería de Santa Fe. A su vez, al ser una actividad que está moralmente vista con sospecha se generan especialmente impuestos sobre ese rubro. En Rosario con la pandemia y ante el cierre preventivo del casino se hizo evidente que las recaudaciones sostienen en un porcentaje importante al transporte público de la ciudad. Hoy en día al no existir esos aportes se afecta fuertemente un servicio como es el transporte local que entró en crisis. Lo cual también nos pone frente a la pregunta de hasta qué punto es conveniente que el sostenimiento de un servicio público esencial dependa en gran medida de un actor económico, con todo el poder que eso conlleva .

“El juego ilegal va a existir siempre que haya gente que quiera jugar” dice Borotto.

Si bien los casinos se crearon para que no haya juego clandestino, la actividad siguió. ¿Por qué cree que se genera este fenómeno? — A ciencia cierta no se sabe, pero pareciera que en la actualidad está muy lejos de lograr uno de los objetivos centrales de la ley que habilitó a los casinos en la provincia, que es combatir el juego ilegal. De hecho, el juego ilegal ha crecido junto con el juego legal. No es que uno suplantó al otro, sino que los dos crecieron.

El juego ilegal va a existir siempre que haya gente que quiera jugar. Esa es otra arista que también hay que contemplar. La demanda pareciera que es cada vez más grande y al tener Santa Fe esta configuración particular, de tres enormes casinos para todo el territorio, hace que se dificulte el acceso al juego legal para gente que vive en el interior de la provincia y esto crea un nicho para la oferta de juego clandestino en un contexto de expansión de la demanda. La solución represiva ha demostrado no dar resultados hasta ahora frente a este problema, porque no va a eliminar una cuestión de fondo que es el auge del atractivo de los juegos de azar en la sociedad y las oportunidades de crear mercados ilegales en torno a esta actividad.