No se toma la función pública con suficiente seriedad. El resultado está a la vista, la falta de talento de los gobernantes convierte a los gobernados en perdedores crónicos.
1- LOS RESPONSABLES DE QUE LA CIUDAD SEA LINDA O FEA
La ciudad linda o fea depende de aquellos que la hacen. Y los que hacen la ciudad son los que pueden hacerla. Por ejemplo, quienes construyen edificios de altura, imponen su estética en lo que están haciendo. Con la única limitación de construir un determinado número de pisos, los que hoy tienen capacidad de ahorro (y sus arquitectos), imponen su “gusto personal” en la ciudad de todos. Un edificio de 6 pisos puede ser hermoso o puede ser un mamarracho. Si la proporción de mamarrachos supera a la de los edificios bellos la influencia será hacia la ausencia de belleza. El límite que se reserva la decisión política es mínimo, se refiere solo a la altura y no la estética, o sea, el municipio, supuesto conductor, no participa en la construcción de la ciudad futura. El promocionado Plan Regulador o maestro o como se llame, debería tener en cuenta el asunto de la estética, no se trata solo de mantener una escenografía de casas viejas al frente de edificios modernos o que la ciudad tenga forma de llave cruz, de martillo o de zapallo, se trata de que el resultado final tenga algo que ver con la belleza. Si la defensa de la historia produce un mamarracho habría que pensar seriamente si esa no es una política equivocada. No da muchas esperanzas observar como la Intendenta aguarda a que edificios en ruinas se conviertan en escombros, la única defensa de la estética es un cerco de chapa de 2 metros de alto, en pleno centro para tapar la histórica tapera de la esquina de Lehmann y Belgrano (Tómese esto último como ejemplo aclaratorio, para el caso de que alguien lo necesite para llenar el álbum de engendros que se multiplican en la ciudad).
2- LOS RESPONSABLES DE LA DISCRIMACIÓN DE LA JUVENTUD
Cuando todas las actividades en una ciudad acusan un protagonismo de ciudadanos con más años por detrás que por delante, estamos complicados. Los responsables de esta situación son aquellos que no generan espacios para los jóvenes. El principal responsable es el Municipio. “Nosotros damos participación”, dicen, y es cierto, incorporan jóvenes a la planta municipal, a la actividad rentada. Los jóvenes “incluidos” son los menos y casi siempre terminan siendo los “acomodados”, léase minorías compuestas por amigos o parientes del gobierno de turno. La juventud, la gran mayoría de jóvenes (de eso estamos hablando), no tiene contención, no hay política para ellos. La Intendenta y su entorno parece creer que se puede generar participación sin invertir un solo peso, a los músicos le
proponen tocar gratis, a los actores los tienen abandonados sin propuesta alguna y al resto le cobran multa por no usar casco. Los esfuerzos privados por cubrir este vacío son notables, la fundaciones y emprendimientos individuales están a la orden del día, los clubes de fútbol y básquet que realizan un trabajo importante no reciben la atención que merecen, el Municipio, ausente, en la otra vereda, da pena. Nadie piensa en la ciudad futura, los jóvenes son la ciudad futura. Hoy las propuestas locales tienen un promedio de edad que asusta.
3- LOS RESPONSABLES DE LA SALUD DE LA POBLACIÓN
Hay leyes, ordenanzas que no se respetan, por supuesto que tampoco la autoridad las aplica, por temor o porque se han privilegiado otras cosas antes que la salud de la gente. En este tema hay un renuncio ético importante. Por parte de las empresas que contaminan y por parte del Municipio. Ambos privilegian los intereses de un sector minoritario por encima del bien común. Nadie se inquieta, total la responsabilidad es hacia conjuntos difusos, la gente, los ciudadanos, la población, que, en definitiva somos “todos” y “nadie” a la vez. En el caso de la ciudad de Esperanza existe responsabilidad concreta sobre casos puntuales.
4- LA CLASE DIRIGENTE
Tal vez, el desprecio por los proyectos de largo plazo, sea lo que hace la diferencia entre nuestra ciudad y otras del departamento. El ejemplo más notable se da con Rafaela que, no hace mucho, se comparaba con Esperanza y hoy aparece como un destino inalcanzable. En la actualidad, quizá más que nunca, nuestros gobernantes aguardan, en una peligrosa actitud pasiva, que le lleguen los “estímulos” desde fuera. Solo mueven su pesada anatomía cuando las remesas periódicas de la Provincia o de la Nación se lo exigen y a veces, ni siquiera eso. Se conforman con dar destino a los exiguos fondos que aterrizan como “dádivas” desde otras cajas, como comisionistas rentados de vaya a saber que tenebrosa telaraña burocrática . El Secretario de Hacienda pública en el boletín municipal de agosto números realmente patéticos, el fulano se “pavonea” (con foto y todo) de que, pagando 15 millones de pesos por mes entre sueldos y proveedores genera ingresos locales por solo diez. “Cuentas claras” dice el pibe, una joya, quién sabe lo que cree que está haciendo.
El demorado Parque Industrial, el palacio céntrico Stoessel en ruinas, la planta elevadora pendiente para continuar con la red cloacal, los caminos de tierra intransitables, son algunas muestras de una dramática lista de cosas pendientes que esperan el milagro. Asuntos vitales, algunos empezados y abandonados a su suerte por el mismo Municipio que parece carecer de la capacidad para resolverlos con éxito. La cultura de “desprecio
por los recursos del públicos” mueve a la improvisación. Nadie se siente parte del estado, los funcionarios, electos o no, se parecen cada vez más a una banda depredadora que va dejando destrucción a su paso.
por Edgardo Ferrero
