El Municipio, todos los años, pide más plata para mejorar servicios que nunca ha mejorado. Es hora de que el Concejo, se ponga del lado de la gente y exija primero los servicios, antes de aumentar las tasas.
La gestión de la señora Meiners tiene los mismos problemas de siempre. Y tiene los mismos problemas de siempre porque no resuelve nada importante. A principio de año renegaba con los edificios en ruinas, el plan de pavimento, las cloacas, los olores, el tránsito y el parque industrial. Hoy sufre por lo mismo. Meiners se arriesga a que a los embrollos que tiene alquilados, se le agreguen otros como el tema de la plaza Renacer, el envenenamiento de perros o la rendición de fondos de programas nacionales, por citar algunos asuntos. Todo eso complica, molesta, demora, paraliza. Alguno podrá decir con razón que a la Intendenta no le entran las balas. Puede ser, lo que pasa es que Meiners se arrincona en su cueva y solo saca la cabecita para sonreír cuando está segura que no le van a reclamar nada. Cuando a la primera dama le falta el aire, el que sale a dar la cara es su primer delfín, Alfonso Gómez.
EL PAVIMENTO Y EL RIPIO
Este asunto es una muestra del estilo Meiners para gobernar. En realidad la señora dice “Sí” o dice “No” a lo que le traen sus Ministros, ella ignora todo, decide por “intuición femenina”. El plan de Blangini arrancó de prepo, sin escuchar a los frentistas, a los tumbos, para hacer algo. “Total no lo pagamos nosotros” habrá pensado la Intendenta, mirando como siempre desde fuera. Total lo pagan los giles, para colmo es cierto, lo que pasa es que cada tanto los giles se insubordinan. Los cálculos los hizo Gómez, las proyecciones las hizo Gómez, las cuotas las definió Gómez, el porcentaje de incobrabilidad lo estableció Gómez. Él nos vendió la gran obra. Pero ahora que se equivocó y que los morosos son más del triple de los que había pensado, resulta que Gómez no habla del tema. Habla de la tasa, quiere más plata. Si quiere más plata (quiere pasar de un Presupuesto de 100 millones a otro de 150 millones) es porque Gómez está ahorcado y como no quiere dar el brazo a torcer pretende que le tapemos los agujeros entre todos.
El plan de pavimento y ripio en esta ciudad responde a “contribución de mejoras”, o sea que lo pagan los vecinos, y ajusta sus cuotas por el índice de la construcción. Cada tres meses la cuota aumenta mucho. Con sueldos inmóviles, el resultado es previsible, para todos, menos para los socios de Meiners. Párrafo aparte para la señora que hoy por hoy es una de las más favorecidas con la obra de pavimento porque la Avenida Argentina, donde se ha puesto el mayor esmero, desemboca en loteos que pertenecen a la Intendenta. No hay que pensar feo, puede ser una desgraciada casualidad.
¿DE REDUCIR GASTOS, NI HABLAR, NO ES CIERTO…?
En épocas de vacas flacas hay que gastar menos. Eso lo hace todo el mundo. ¿El Municipio, acaso, no “es todo el mundo”? ¿Qué son, extraterrestres, Gómez, la Intendenta y los otros que están a cargo de los fondos públicos? Porque si no son marcianos, lo parecen, tiran manteca al techo durante todo el año y en octubre o noviembre, dividen lo que gastaron o lo que piensan gastar por la cantidad de contribuyentes y pasan la factura. A eso le llaman gobernar en el siglo XXI.
MODESTO APORTE A MODO DE EJEMPLO FINAL
El predio destinado a Parque Industrial será alquilado para sembrar soja. No es una decisión muy elegante, pero va en beneficio de los miembros del fideicomiso. Tiene como objetivo aliviar los bolsillos de quienes vienen realizando un esfuerzo mayúsculo. Eso es un ejemplo que el Municipio debería imitar, porque así es como se actúa cuando se comprende la situación y se piensa en la mayoría. El Municipio Meiners, hasta ahora, ha hecho todo lo contrario, jamás piensa en el contribuyente, lo exprime al máximo, no le ofrece mejores servicios, solo divide los gastos y los transfiere a la gente. Pide plata para limpiar y no limpia. Ni siquiera corta los yuyos. Dar servicios primero y pedir después, debería ser la consigna.
La forma autista de conducir adoptada por Meiners le está empezando a traer problemas. La Intendenta tiene compromisos ineludibles con el plan de pavimento infectado de morosidad, a los que se les suma el famoso bono de fin de año ya anunciado por el Gobernador. Ahora más que nunca, la señora, necesita la ayuda y la comprensión de los vecinos. Gómez ha salido a convencer a la gente de que debe pagar más por un supuesto bienestar posible y dudoso. Las perspectivas son aterradoras. Veremos cómo le va.
