No hay nada más democrático que la mentira porque afecta a todos por igual. Ricos y pobres, izquierda y derecha, todos sin remedio hacen uso y abuso de la mentira. El combate contra la mentira podría ser una buena idea para desarrollar durante este nuevo año.
1-LA IDEOLOGÍA ES COSA DEL PASADO
Nadie muere por sus ideas hoy en día. Eso que parece tan antiguo, sin embargo, tiene antecedentes bastante cercanos, sin ir más lejos, hace unos años algunos morían por sus ideas. Aunque las nuevas generaciones se sonrían, créase o no, hubo argentinos que murieron luchando por lo que pensaban. Hoy, hablar de alguien que se haya inmolado por sus ideas, es cosa de locos, de “loquitos”. Ahora el asunto pasa por otro lado, es mucho más tranquilo, más burocrático. Los protagonistas de la política actual consideran un trabajo titánico reunirse para analizar un presupuesto o para armar una ordenanza que impida el saqueo de una plaza. Muchas veces la gente se pregunta “en qué trabajaron los políticos” rogando que el próximo año trabajen y procuren que se note que trabajaron.
En realidad se macanea mucho, se macanea más de lo que se hace. Los concejales en la mayoría de la ciudades se parecen demasiado a los empleados de la planta permanente de los municipios que representan. Se fastidian atendiendo los reclamos y en muchos casos ni siquiera cumplen horario. Habría que preguntarse cuáles son las expectativas de la gente con respecto a los concejales que elige.
Tal vez el pueblo no espere demasiado de ellos. Tal vez sea cierto eso que dicen, que los concejales “son la gente”, y quizás los contribuyentes se conformen con un grupo apenas decorativo que está donde está, porque la ley lo dice.
Lo triste es que no solo se ha abandonado la ideología, tampoco existe preparación. Sin conocimiento, sin idoneidad en la gestión, nadie se imagina como algunos secretarios locales (por ejemplo) puedan discutir nada con los duchos profesionales del Gobierno Nacional. Es muy posible que cuando viajan, consigan de máxima, apenas lo que le quieran dar. Prueba de ello es que la ciudad, alineada como está a la sombra de Cristina por años, ha recibido sólo migajas comparada con otras localidades similares como Villa María, por ejemplo. Villa María, con un Intendente Kirchnerista, recibió del gobierno nacional cien veces más que nosotros.
2- PELEA CON LA MENTIRA
Nuestros compatriotas se preguntan: “¿..y entonces, qué se puede hacer para estar mejor?”. Más de uno quisiera saber cómo se lucha contra la inseguridad, el atraso, la miseria y la corrupción. ¿Pero, por dónde se empieza?
Se empieza luchando contra la mentira. Así como antes se luchaba contra el pulgón o alguna peste que afectaba los cultivos , hoy se impone luchar contra la mentira. Los funcionarios son los primeros que deben dejar de mentir. Es cierto que aquellos beneficiados con los cargos harán lo imposible para mantenerse, pero la gente, puede luchar contra la mentira, simplemente empezando por descreer todo lo que se dice.
3- ACUERDO NUNCA HAY
La política está para definir objetivos claros. Los “profesionales” de la política no cambian nada en la ciudad porque todos los días modifican sus ideas sobre lo que hay que cambiar.
Si quisiéramos una ciudad azul por ejemplo, martillaríamos sobre ese objetivo hasta conseguirlo. Pero si todos los días cambiamos de color no terminaremos nunca. Parecería que los grandes cambios pertenecen al pasado, cuando todo era blanco o negro, cuando se creía con firmeza en algo y se hacía.
¿Será que el tiempo de los cambios terminó? ¿Las ideas se marchitaron y eso hace que las cosas sigan igual?. Todo puede ser, por ahora lo único que podemos sacar en limpio, lo único concreto que hay para hacer, salvo que alguien sugiera otra tarea colectiva posible, es luchar contra la mentira. No es sencillo, pero alguna vez habrá que empezar. Claro, en caso de que sea cierto, eso de que queremos realmente estar mejor.
