La obligación mayor de una gestión de gobierno es conseguir que sus gobernados trabajen en conjunto para posicionar la ciudad.
LA IMPORTANCIA DE LA “MARCA” ESPERANZA
Una ciudad con trabajo, segura y limpia atrae todo tipo de beneficios. No hace mucho los esperancinos hablaban con orgullo e ilusión de su ciudad. Hoy son pocos los que se animan a recomendar una visita, en realidad, cada vez tenemos menos que ofrecer.
Así como el sector privado se ocupa de posicionar celosamente su marca, también debemos saber que el ámbito de acción de la “marca” no termina en los terrenos privados.
Los gobiernos, los funcionarios públicos, los Intendentes municipales, los directivos de las organizaciones con alguna conexión pública, rectores de universidades, saben que entre las cosas más valiosas que manejan (y que pueden llegar a generar beneficios impensados) están sus propias “marcas”.
¿Cuánto valor agregaría a un proyecto particular el hecho de tener el aval de la prestigiosa Facultad de Agronomía y Veterinaria de nuestro medio? No hay ejemplo más patente y más cercano que ese para comprender la importancia de la marca. ¿Recurren nuestros dirigentes a esta fuente de experiencia y creatividad que tienen a mano? ¿Observan con interés, aunque sea de vez en cuando, la metodología exitosa de esta casa de estudios?
Este tema del prestigio de una ciudad que se relaciona con incisos cruciales del marketing no es un asunto menor, de hecho hay países que ilustran con nitidez esta política. Causa sorpresa, por ejemplo, la multiplicidad de ocasiones en que los norteamericanos manifiestan explicitamente su amor por el país. En todos los productos de su marchandising vinculados a la marca país se pueden encontrar los colores de la bandera. Ni que hablar de la moda que tratan de imponer en todo el mundo. Otro hecho para observar en el caso de los Estados Unidos es como la Nación entera reacciona en conjunto cuando el país, por sus actos, afronta un problema de “imagen” y cualquiera sabe que “la imagen” es la esencia de la marca. Cuando la “imagen” entra en contradicción con los hechos (Guerras, intervenciones armadas, etc) la marca queda maltrecha, de inmediato del primero al último sale a reparar los daños, porque son concientes del valor de la marca.
UN MUNICIPIO EFICIENTE
Una de las señales de la ineficacia de la gestión Municipal es el exceso de personal. Con un Municipio incompetente es imposible posicionar la ciudad.
“El problema (de los acomodados) es que la mayor parte de las tareas administrativas, para ser cumplidas, requieren pese a todo una cierta competencia. Por lo tanto, hay que contratar a otra persona. ¿Su misión? Encargarse del trabajo que la primera es incapaz de hacer”. Lo que la lleva a concluir que “la duplicación de personal es una especialidad de la casa”.
Para cumplir con sus objetivos, el Municipio necesita de todos los ciudadanos. El favor de los vecinos se consigue demostrando pulcritud en la administración de los recursos. En nuestra ciudad parece no existir otra herramienta que el aumento de tasas para conseguir cerrar el año. Siempre los vecinos son convocados para saldar las pérdidas. Esa “política” produce un divorcio ente los contribuyentes y el Municipio.
TURISMO, MARCA Y CIUDAD.
Es evidente que mucha gente no tiene una imagen actualizada de la ciudad. La imagen de Esperanza queda absorbida muchas veces por hechos importantes como FECOL, EXPODEMA, la feria de las colectividades o la entrega de premios al comercio y a la industria. Encarar una acción para mejorar nuestra “imagen ciudad” en localidades vecinas estimularía el turismo.
En la construcción de la marca ciudadana debemos ser cuidadosos para no ofrecer una imagen limitada de lo que somos en realidad. Sería gravísimo que Esperanza quede reducida a la música Suiza, Fecol, Pedroni, las comidas típicas y las costas del Salado. Cualquier iniciativa por construir la imagen de marca de Esperanza tiene que procurar ampliar los horizontes y no cerrarlos.
EL MUNICIPIO AL FRENTE
El proceso de construcción de una marca exige un fuerte liderazgo oficial y el aporte de profesionales, involucrando a la sociedad toda, como, sin duda se hizo y se está haciendo en algunas ciudades vecinas, como Rafaela, donde ya sus ciudadanos disfrutan de los beneficios de una marca exitosa. La cultura y el deporte de la perla del oeste tienen una proyección nacional notable, lo mismo que la ciudad en su conjunto.
Debemos decidir si se debe posicionar la ciudad conforme a los que es hoy o de acuerdo a una imagen “aspiracional”. Es esencial la “complicidad” entre ciudadanos y gobierno para crear un círculo virtuoso. Se trata de un proyecto a largo plazo, es cierto, pero la cosecha siempre es buena, atrayendo inversiones, turismo “de calidad” y aumentando la venta de productos.
Es un desafío interesante para los responsables de conducir la ciudad. Los recursos que ya se emplean en comunicación y que no son pocos, han probado su absoluta ineficacia. Es hora de avanzar en la transformación de un público cada vez más escéptico y trabajar en serio para crear un cambio en favor del bien común.
