La tartamudez es un trastorno del habla que afecta a muchas personas en todo el mundo. Aunque puede presentar desafíos en la comunicación fluida, es esencial comprender que la tartamudez no define a una persona ni limita su potencial.
En ocaciones, la fluidez de la comunicación oral puede fallar por la aparición de trastornos funcionales del habla como la dislexia o la tartamudez.
Consiste en una alteración del ritmo y la fluidez verbal, que se caracteriza por repeticiones indeseadas de sílabas, palabras o frases, acompañadas de interrupciones espasmódicas de la conversación, que producen angustia y son difíciles de controlar.
El origen de la tartamudez está en la falta de coordinación de los movimientos periféricos del habla, pero no se conoce su causa.

Esta afección, al igual que el resto de las alteraciones del habla, tiene una mayor incidencia en los varones (cuatro veces más que en las mujeres), y se manifiesta normalmente entre los tres y los seis años.
La tartamudez es un trastorno muy relacionado con el entorno de la persona afectada, por esto, es aconsejable que los padres o maestros, remodelen el ambiente en el que se desenvuelve el niño para disminuir los episodios de tartamudez en la medida de lo posible, y que el menor se sienta relajado y cómodo para expresarse, sin miedo a hacer el ridículo o ser evaluado y criticado.
Segun los pediatras, si el niño se traba al hablar, no conviene corregirle ni meterle prisa, hay que dejarle hablar con tranquilidad, centrándose en el contenido de lo que dice y no en la forma en la que lo dice.
