Se triplicaron los precios en sólo tres años .

La devaluación del peso de 22,2% acumulado durante el mes de enero, dispuesta por la presidenta Cristina Fernández, tendrá impacto sobre la inflación, que se acelerará, y sobre los salarios, que en términos reales caerán a niveles del 2010.

La ciudad de Esperanza no ha quedado exenta a los efectos causados por la inflación. Por ejemplo, en septiembre del 2010 las rotiserías de la ciudad ofrecían promociones como “2 pizzas de mozzarella por $25”, mientras que hoy, en febrero del 2014, esta misma oferta alcanza un precio entre $60 y $70; el 180% más.
Quienes gustan del placer de tomar un buen vino o saborear un rico helado, han visto encarecer su pequeño lujo, dado que un vino que hace poco más de 3 años se ofrecía a $18 la botella de ¾ litro, a la fecha llega casi a $40. El helado por su parte, una tradición para los esperancinos, ha mostrado incrementos que sorprenden a cualquier bolsillo; teniendo que pagar el consumidor hasta $120 por un kilo o $30 por un helado individual, el triple que hace 3 años.
Construir un hogar se ha convertido ya no en una necesidad, sino en una verdadera ostentación. Por ejemplo, a mediados de 2010 arquitectos locales ofrecían construcciones llave en mano, de 75m2 a $69.500, para el segundo mes del corriente año, el valor ascendió a casi $200.000, un incremento del 187%. Este valor supera lo que se podría considerarse una inflación anual de 25% (valor muy superior a la inflación oficial); dado que en tal caso la misma vivienda debería rondar los $160.000; y no acercarse a los $200mil.
Las pequeñas refacciones hogareñas también pueden presentar grandes inconvenientes para cualquier familia, ya que por ejemplo, la colocación de cielorraso de machimbre pasó de costar $47m2 en septiembre de 2010 a costar $155 en febrero de este año.
Renovar o equipar una casa se ha transformado en un proceso que implica varios salarios: Un juego de living económico de segunda marca en el 2010 tenía un valor de $999, sostenido hasta por lo menos inicios del 2013, para la actualidad, el mismo juego tiene un valor monetario de $1.900, casi el doble en menos de un año. Una cajonera de dormitorio de fibrofácil de calidad intermedia podía pagarse desde $300, mientras que es imposible encontrarla en el mercado a la fecha por menos de $650. Al mismo tiempo si uno quisiera comprar hoy una silla de escritorio con ruedas, debería pagar entre $899 y $1.300 como mínimo, mientras que en septiembre de 2010 le alcanzaba con $200-250; este producto quintuplicó su valor.
La informática también ha sufrido grandes incrementos, ya que un padre podía comprarle a su hijo una notebook de características estándares por entre $3.000 y $3.700, mientras que hoy necesita casi $7.000 para hacerlo.
Las familias que quisieron invertir en la compra de un automóvil se encontraron que las cuotas de los mismos en planes de ahorro, se han más que triplicado, así, el plan de un Fiat Palio costaba en 2010 $307, hoy ronda los $1.000. Para quienes han sido menos arriesgados y prefirieron la compra de un vehículo de 2 ruedas, debieron desembolsar hace 3 años $3.790 por una moto de 110cc, mientras que actualmente por la misma moto deberían erogar $7.000.
El Turismo no ha quedado fuera de esta vorágines de precios; citando un ejemplo, ir a Merlo 5 noches en 2010 costaba poco más de $1.000, mientras que este año se ofrecían en agencias locales tours que alcanzaban los $2.500.

A todas las subas referidas desde el 2010, se le debe sumar las que actualmente se están definiendo, como un 12% a los combustibles, llegando a valer el precio de la nafta súper $12.
La devaluación llevada a cabo durante el mes de enero tendrá un efecto acelerador en la inflación, al menos durante algunos meses en los que, sin negociaciones salariales mediante, el salario real va a resultar negativamente afectado.

Lic. Magali Sirini