San Benito: vivió en una cueva, construyó la primer abadía católica y redactó un manual de convivencia monacal

Para la iglesia católica, San Benito es el padre del monasticismo occidental por su vida como ermitaño, la que adoptó tras abandonar Roma para evitar la vida licenciosa de la capital.

Considerado uno de los santos más milagrosos debido a su devoción a Dios y su compromiso con la humildad y la pobreza; Benito de Nursia es hoy el Santo Patrono de Europa y se lo reconoce por múltiples milagros.

Nacido en el municipio italiano de Perugia en torno al 480 d.C, Benito procedía de una familia de nobles que lo envió a Roma para asegurarle una adecuada formación.

La crisis de valores y de instituciones, provocada por el final del Imperio Romano, provocó que Benito abandone la ciudad para vivir en soledad en una cueva.

Luego de éste auto-exilio, se dirigió a Montecasino, donde entre las ruinas de una antigua acrópolis pagana hecha por los romanos, construyó su primera abadía.

San Benito ideó y escribió alrededor del 530 (d.C) una serie de reglas para sus monjes, conocida luego como la “Santa Regla”.

“La ociosidad -escribe San Benito en la Regla- es enemiga del alma; por eso han de ocuparse los hermanos a unas horas en el trabajo manual, y a otras, en la lectura divina”.