El Centro de Protección a la Naturaleza (Cepronat) emitió un comunicado en el que recomienda no consumir carne de sábalos debido a la alta concentración de químicos utilizados en sembradíos aledaños al curso de agua.
“Informamos a la población en general, que, a partir de un estudio científico realizado por investigadores de la Universidad Nacional del Litoral y el Conicet, los sábalos del tramo inferior del río Salado no están en condiciones de ser consumidos debido a los altísimos niveles de agrotóxicos en sus cuerpos”, se destaca en el escrito.
En todas las muestras se encontraron niveles récord de glifosato, glufosinato de amonio y otros agrotóxicos y sus metabolitos.
Dichos agrotóxicos constituyen niveles de contaminación subletal en los sábalos, pero, por el fenómeno de bioacumulación, se convierten en un peligro para la salud pública y para la disponibilidad de alimentos para la población.
La gran cantidad de venenos que se utilizan en la agricultura desde hace muchos años, y que no desaparecen por arte de magia, nos está diciendo que adonde los vayamos a buscar, los vamos a encontrar.
Ahora en el sábalo, así como en nuestras hortalizas y frutas, en el algodón, en el río Paraná y los cursos de agua o humedales y en el aire.
