Radiografía de cómo impacta la pobreza en la educación argentina

Que el mapa de la deserción escolar coincida con el de la pobreza habla de la profunda crisis que atraviesa al país; los datos oficiales indican que 6 de cada 10 niños crecen y se desarrollan por debajo de la línea de pobreza, y cerca de un millón y medio de adolescentes están excluidos de la educación y el trabajo.

Dentro del grupo de las personas que se encuentran por debajo de la línea de la pobreza, un 42,2% tiene la primaria completa o incompleta.

Casi un 50% de las personas mayores a 18 años tiene un nivel de escolaridad nulo o básico (primario completo o incompleto). Otro 45,9% posee secundaria incompleta o completa.

La falta de trabajo de los padres impide la continuidad educativa de los mas chicos y empuja a muchos adolescentes a abandonar las aulas para intentar incorporarse al mercado laboral.

Los que permanecen en las aulas tienen problemas de aprendizaje derivados de su mala alimentación.

Las mayores debilidades del sistema educativo argentino se dan en dos etapas de la educación obligatoria: la sala de 4 y el jardín de infantes, y en los últimos años de la secundaria. En los hogares pobres ese problema es mucho más profundo.

la imposibilidad de transitar el jardín abre una desigualdad de oportunidades a edad temprana.

En el nivel inicial, el porcentaje de chicos que transitan los años obligatorios (4 y 5 años) está por debajo del 70% en los estratos sociales vulnerables o crítico. En las familias de clase media alta y media, en cambio, supera el 90%.

Lo que ocurre en la secundaria, va en la misma línea. Después de una primaria casi universal, a la que va el 99,4% de los chicos, en la secundaria hay una fuerte pérdida de alumnos de los 15 años en adelante: mientras en primera años hay 815 mil estudiantes, en sexto se reducen a 454 mil.

Por otro lado, los expertos señalan las dificultades intrínsecas del sistema educativo, al tratar con niños y jóvenes carenciados, en los diferentes niveles educativos.