Los grandes desequilibrios de la economía argentina, que arrastra una crisis agravada por la pandemia, presionan sobre el tipo de cambio. Sin embargo, para resolver el problema no hace falta únicamente hacer que los números cierren. Detrás del presente y el futuro del valor del dólar hay una puja de intereses económicos.
La semana pasada, Alberto Fernández dijo que “devaluar es una máquina de generar pobreza”. Mientras tanto, algunos sectores repiten que una devaluación es inevitable. Un salto en el valor del dólar deja como resultado sectores ganadores y perdedores.

Quién gana con una devaluación?
Que el dólar aumente su valor con respecto al peso argentino es equivalente a que el peso pierde valor respecto al dólar. Si la divisa aumenta, quienes tengan ingresos o grandes patrimonios en dólares podrán comprar más cosas en pesos.
En determinados momentos, escuchamos decir que “Argentina está muy barata” para los extranjeros. Cuando el peso vale poco en relación a las divisas fuertes como el dólar o el euro, los turistas vienen a nuestro país a comprar todo lo que encuentran.

Dentro de nuestra población hay sectores que actúan de forma muy similar a los extranjeros mencionados. En primer lugar, quienes poseen grandes fortunas dolarizadas (y en el exterior). Pero también las personas cuyos ingresos dependen de las ventas de sus productos al extranjero.
Dado que el comercio internacional suele regirse en dólares, la exportación se encuentra atada al valor de la divisa. En nuestro país, cuando un empresario vende sus productos al exterior lo hace valuado al dólar mayorista.
Como vemos, cuanto mayor sea el valor del dólar mayorista, más pesos tendrá a cambio el empresario por sus ventas al exterior. Argentina es un exportador de soja, trigo, maíz, entre otros productos agropecuarios.
De esto se desprende que los productores agrícolas, las empresas aceiteras o los dueños de los campos sean las voces que más resuenan a la hora de pedir por un dólar más elevado.
Actualmente, sus expectativas apuntan en este sentido: según un sondeo realizado por Amplificagro, más del 90% de los productores agropecuarios encuestados consideró algo o muy probable que se produzca una devaluación “brusca”.

Sin embargo, la agricultura tiene una particularidad: una devaluación afecta positivamente los precios de venta en pesos pero al mismo tiempo perjudica, en parte, a su producción. Este efecto se da por el lado de los costos, muchas veces atados al dólar. Dependiendo del cultivo, los costos de los insumos se encuentran dolarizados en hasta un 70%.
Quién pierde?
Por el contrario, una devaluación de la moneda nacional impacta negativamente en quienes poseen sus ingresos en pesos. Trabajadores asalariados, informales, monotributistas, particulares; empresarios y comerciantes que intercambian sus productos en el mercado interno; en general, la gran mayoría de la población posee ingresos en pesos, por ser la moneda de curso legal.

Así, al medir el valor de los salarios en dólares, un aumento en la cotización de la divisa llevará a que los ingresos pesificados valgan menos.
Cada devaluación de nuestro peso argentino tiene efectos destructivos en el salario y el consumo. Una publicación reciente elaborada por el Banco Central (BCRA), indica que el pass-through (traslado a precios de una devaluación) es de alrededor del 30% durante los primeros 12 meses.

El ciclo de la pérdida del poder adquisitivo producto de un salto en el tipo de cambio se completa con los trabajadores asalariados, informales, cuentapropistas, jubilados, beneficiarios de planes sociales, etc. Son el último eslabón en la cadena y los principales perjudicados.
