Prevención ante las altas temperaturas – Golpes de calor

Estamos en pleno verano, y cada semana se renuevan alertas ante las olas de calor. Se usa un sistema de colores para indicar las temperaturas y los cuidados que debemos tener ante ellas. Como siempre los grupos de riesgo son los niños y los adultos mayores. Recomendaciones a tener en cuenta para vivir un verano sin sobresaltos.
Se considera golpe de calor cuando la temperatura corporal supera los 40° C.1 En la hipertermia el punto de ajuste hipotalámico no cambia, pero la temperatura corporal sube superando los mecanismos de regulación de temperatura. Como consecuencia de esto se produce el llamado golpe de calor.
Se presenta más fácilmente en niños, ancianos y personas con factores de riesgo. El golpe de calor tiene tres etapas; en la primera es acompañado de calambres; en la segunda se asocia con un estado de agotamiento: y finalmente llega la fase de insolación. Se suele combinar con un estado de deshidratación, lo que podría resultar en situaciones graves sino se atiende a tiempo, como el estado de coma y la muerte.
Causas
El golpe calor puede originarse a partir de la exposición a un ambiente con temperaturas altas, ejercicio físico, ingesta de drogas, fiebre y por ciertas enfermedades tiroideas.
Sin embargo, aún en ambientes húmedos se puede presentar un golpe de calor, a partir de: la deshidratación, ingesta de medicamentos, alteraciones en los mecanismos de sudoración, alcoholismo y el uso de ropa excesivo.
Ola de calor
Cuando la temperatura se mantiene muy alta durante varios días se dice que estamos en presencia de una ola de calor. Para representar la mima e informar a la población sobre los cuidados necesarios, se creó un sistema de colores para su calcificación.
Verde: simboliza el mínimo estado de vigilancia durante el verano y no implica riesgos sobre la salud.
Amarillo: cuando una ola de calor puede resultar peligrosa, especialmente para bebés, niños pequeños y adultos mayores de 65 años. Este estadio, con riesgo leve a moderado, se alcanza cuando se superan los umbrales de las temperaturas máximas y mínimas en la ciudad y cuando, a su vez, esas temperaturas se mantienen en un pronóstico de 24-48 horas.

Naranja: implica que las temperaturas extremas se extienden más allá del plazo de 48 horas y representan un riesgo moderado-alto para la salud de la población, especialmente para bebés, niños pequeños y adultos mayores de 65 años. Por ello es necesario tomar los recaudos necesarios delineados por el Ministerio de Salud, como la ingesta de agua, la consumición de alimentos frescos, la elección de ropa suelta y materiales livianos, entre otros.
Rojo: finalmente, es declarada en el marco de una ola de calor extensa y excepcional, con pronósticos que indican la continuidad de las altas temperaturas. Implica riesgos sobre la salud de toda la población y no solo de los grupos de riesgo.