Para un Gobierno incumplidor

Todos los años por esta época la Intendenta presenta al Concejo su pedido de recursos. Siempre con notables aumentos en las tasas de servicios. El Concejo, que ha denunciado más de una veintena de ordenanzas “cajoneadas”, debería obligar al cumplimiento de lo pendiente antes de otorgar un centavo.El Secretario de Hacienda Gómez, en nombre de una gestión municipal que ha defraudado a los vecinos, solicita aumento de tasas. El antecedente inmediato nos dice que cuando el Concejo (ausente porque no controló el cumplimiento de lo prometido por Meiners y su corte) otorgó más de un 100% de aumento de tasas (Con festejo incluido en la cara de los concejales por la Intendenta) fue inútil. Y casi que fue peor porque hoy la ciudad ha retrocedido en temas fundamentales como el de las inundaciones, para dar un ejemplo. Hay barrios que nunca se inundaban que ahora se inundan. El Centro incluido. Los candidatos de los partidos, cuando son electos, establecen un pacto con los vecinos. La gente hizo su parte pero la Intendenta no cumplió todavía con la suya. Meiners, en campaña, prometió tantas cosas que ni ella misma se acuerda. El problema es que una vez electa, cuando se “hizo cargo” de los recursos de la ciudad, sufrió una amnesia descomunal. No hizo nada, hasta se olvidó que los esperancinos le pagan un sueldo importante por sus servicios. Lo que no comprende, es que no cumpliendo con su compromiso electoral, se convierte en una especie de funcionaria “subsidiada”, de “carga social”, de “parásito” (de lujo) para la comunidad.
El Presidente del Concejo Municipal expresó en su discurso de asunción que existían más de veinte ordenanzas sin cumplir por el Ejecutivo. ¿Hay una prueba más contundente de que la Intendenta ignora el pacto establecido con los habitantes de Esperanza? El pueblo le ordena a Meiners, por medio de los concejales que ejecute, pero la señora, ignora la orden. La única ordenanza que le interesa a Ana María es la que la autoriza a aumentar las tasas municipales. Esa sí la cumple, rápidamente imprime las boletas con los aumentos.
Párrafo aparte para el papel del Concejo que ha permitido (sin levantar demasiado la voz) todo este manejo irregular que degrada a la misma democracia. El hecho de que no se cumplan las ordenanzas emitidas por el Cuerpo es realmente una catástrofe. ¿Se habrán planteado los ediles locales la razón de ser de sus bancas si no ejercen el control de la administración municipal? ¿Qué sentido tiene para la gente, este conjunto de vecinos rentados puestos a controlar a la Intendenta, siempre burlados, impotentes para llevar a cabo su cometido? La realidad es que la intendenta ha humillado más de veinte veces al cuerpo presidido hoy por Cammisi cajoneando todo lo que le ordenaron. el Concejo debería exigir a Meiners, antes de autorizar un nuevo aumento de tasas, que cumpla las ordenanzas que no ha cumplido.
La gente en nuestra ciudad cumple con su parte. Es lógico, entonces, que reclame una contraprestación por lo que paga. Meiners “administra” más de 100 millones de pesos. Este dinero tiene su origen en el bolsillo de la gente, todo viene de esa escuálida alcancía, lo local, lo provincial y lo nacional, todo, en forma directa o indirecta sale de ahí, todo. El Secretario de Hacienda Gómez, cuando pide a los concejales que “autoricen los aumentos incluidos en el nuevo proyecto de ordenanza tributaria”, reclama que le metan la mano en el bolsillo al ciudadano, ni más ni menos. Debería explicar las razones por las que esta repetida sustracción de dinero no se ha visto, hasta ahora, reflejada en hechos concretos.
Muchos de los actores políticos combinan gestión con campaña. No se explica cómo conseguirán el voto de los ciudadanos prestándose al juego repetido de una gestión incompetente. Las últimas lluvias desnudaron la falta de trabajo, profesionalismo y seriedad del gobierno municipal. El “riesgo hídrico” se utilizó hasta el ridículo como pretexto para conseguir plata. Tampoco hubo control de quienes autorizaron los recursos. Resultado: la ciudad se inunda más que antes. La plata se utilizó mal o para cualquier cosa, menos para solucionar los problemas. Viva la pepa, total los que tienen mojado el colchón son los vecinos.
Ahora tenemos, como todos los años, una nueva oportunidad de verificar en un hecho concreto todos estos errores. O corregirlos. Los concejales otorgarán nuevamente recursos (de la gente) a la Intendenta. ¿Este Concejo, está en condiciones de controlar que lo que entrega tenga el destino escrito en los papeles? Y si la plata no va donde debe ir, tienen los ediles, el coraje para obligar a Meiners a cumplir lo que dice. De lo contrario en el verano del 2015 habrá casas inundadas con más agua que este año y otra vez justos reclamos de los vecinos estafados. La misma historia.
La virtud cívica se amasa por medio del honor, con el honrar y premiar los méritos públicos, Si los “políticos” depositan sus traseros en los sillones del Municipio solo para cobrar un sueldo, que sepan, por lo menos, que la plata no ennoblece (aunque enriquece), hay que decirlo, para eso estamos nosotros. Algo es algo.