Son vestigios de su instinto de conservación: los miedos más frecuentes de los gatos (algunos muy graciosos) se pueden enfrentar y disminuir.
Muchas veces nos parece que nuestras mascotas “ven fantasmas”, porque se asustan y sobresaltan sin motivo a aparente. Y suelen temer a los electrodomésticos ruidosos, como la aspiradora o el secador de cabello.
Pero hay que tener en cuenta que los felinos poseen una capacidad auditiva, visual y olfativa muy superior a la nuestra, por lo que pueden asustarse de cosas que nosotros no percibimos.
Para la especialista en etología felina, Liudmila Makárova , todo depende del entorno: si un gato vive en un ambiente de armonía y tranquilidad, puede aprender a convivir con ruidos extraños, si su dueño le muestra con paciencia que son inofensivos.
Un ejemplo sería el de la aspiradora robot, que se mueve sola por la casa: al principio, los gatos le temen, y huyen a esconderse. Sin embargo, si con paciencia se los acerca y se les muestra que no son peligrosas, terminarán subiéndose y paseando por la casa encima del aparato.

Otras fobias recurrentes, son, por ejemplo, a los traslados: visitar lugares desconocidos (como ir a la veterinaria) puede resultar muy estresante, y el viaje en la transportadora, encerrados, los desorienta y aterroriza. Por eso deben ser llevados en bolsos especiales, que les permitan ver el exterior, y tener contacto visual con su dueño en todo momento.
Un miedo bastante curioso que experimentan los felinos domésticos, es el temor a los globos. Este temor está asociado con el instinto de caza, ya que ven a los globos como potenciales presas.
Todas estas reacciones, se pueden disminuir con la atención de sus dueños, que deberán brindarles seguridad y confianza, acercándose lentamente al objeto que les produce miedo, y demostrando que no hay ningún peligro.
