Es injusto creer que una sola persona no puede hacer tres o cuatro cosas al mismo tiempo. Pirola puede caminar y masticar chicle… mientras hace globos y legisla en la Provincia. Un verdadero dotado de habilidades, no tan beneficiosas para la Santa Fe.
Pirola se pasea por el Departamento Las Colonias sacándose fotos delante de cuanta obra hizo la Provincia. Su intención es que la gente piense que todas las obras las hizo él. Lo triste es que esa gran mentira, hasta ahora parece haberle dado resultado.
Los rumores, que son perjudiciales notablemente, dejan muy mal parado al Senador, los susurros por lo bajo indican que el capital de “Piru” sobrepasó lo sospechado por sus coterráneos. De aquel pibe de pueblo, sencillo, austero, ya queda sólo el nombre.
“Hemos logrado crear una mística de trabajo en común con las instituciones intermedias de todo el departamento, para construir una sociedad mejor”, eso dijo Pirola con su habitual astucia, dejando entrever que las obras del Samco las hizo él mismo de cabo a rabo. Un maestro, con todo respeto: un verdadero camaleón, casi el arquitecto de la nueva provincia. Para muestra basta un botón.
Habrá que reconocer que a Pirola esa conducta de “figura decorativa” (o figurón en todo caso) le dio resultado. Los votos conseguidos en el Departamento Las Colonias legitiman su escuela política, su burda costumbre de “hacerse el gil” poniéndose delante de las obras de otros autores, incluso del Gobernador, con esa táctica pirolina de firmar los cuadros ajenos, deja una herencia de “fierro” para los jóvenes que vienen: “Es mejor parecer que hacer”, parece decir el Senador a las nuevas generaciones, corrigiendo (y hasta mejorando) al General Perón.
¿Por qué Pirola se afana (con perdón de la palabra) tanto por apropiarse de cualquier obra, obrita o emprendimiento oficial que se inaugure en los pueblos de Las Colonias? Muy sencillo, todos saben que el Senador recibe en virtud de la ley de “fortalecimiento de las instituciones” una fortuna por mes del erario público, recursos que tiene la obligación de distribuir entre las instituciones de su territorio. Por eso se inquieta y se mueve tanto Pirola, sabe que si no ejecuta cada tanto un simulacro de acción concreta, podrían exigirle una rendición de cuentas de los fondos que se supone debe entregar a sus beneficiarios.
Claro que el inmaculado Senador, aunque quiera, no puede evitar que unos cuantos mal pensados anden diciendo por ahí que no todo lo que tendría que repartirse, se reparte. Los campos que posee en Sarmiento (Sean propios o alquilados), las fundadas sospechas por el crecimiento del patrimonio de parientes directos, los equinos pura sangre que reposan en su entorno, todas estas que parecen ser calamidades, nunca fueron desmentidas. Más aún, muy distante de la actitud de otros legisladores, Pirola no tiene intenciones de explicarle a los santafesinos a quién le entrega dinero y cuál es el monto de tales beneficios. ¿Por qué? Se ha llegado a saber, por alguna indiscreción de los “becados” por Pirola que algunos “vueltos” que debieran tener otro destino van a parar a los bolsillos de quienes le hacen la campaña al Senador. Dice el dicho que la guita se hizo para gastarla y tarde o temprano, por más que uno se haga el indigente, la moneda aparece, la gente habla y todo se sabe.
Para colmo la olla siempre se destapa primero en el pueblo de uno y Sarmiento, localidad donde se produjo el natalicio del Senador, no es la excepción. Los habitantes de ese pintoresco lugar desde hace rato comentan que Pirola ha adquirido por el viejo sistema de los testaferros unas cuantas hectáreas de tierra. Otros dicen que es dueño de caballos de carrera.
En fin, rumores, fundados en el capricho insólito de no presentar una sola rendición de los importantes fondos que el Senador recibe mensualmente.
Ese y no otro es el “estilo” Pirola, que según él mismo, tantos resultados ha conseguido. El estilo de apropiarse de los méritos de otros y de “hacerse el gil” cuando se le pregunta por los montos y los beneficiarios de los recursos públicos que se le han confiado por ley para “fortalecer las instituciones”. El estilo del profesor Neurus: “uno para tí y cien mil para mí”.
NOMOFOBIA
El presidente “Pro Témpore” del Senado por tercer período consecutivo, en vez de prestar atención al mensaje del primer mandatario provincial, juega con su celular durante una hora y media. Parece increíble, la adicción al celular también le llegó al “Nomofóbico” Senador Pirola (Las Colonias), que mientras Bonfatti se dirigía a todo el arco político y los ciudadanos santafesinos, jugaba con su celular, enviando probablemente mensajes de texto o whatsapp.
