Llena de duendes en la voz

A casi diez años del surgimiento de una de las voces femeninas más imponentes que dio el folclore esperancino, Candela Vargas cierra un año exitoso que lo comenzó en el escenario del mítico Cosquín.

Es una tarde calurosa y muy pesada, de esas que anticipan un verano bravo. Pero a esta señorita de tez morena y rasgos santiagueños (heredados de sus abuelos maternos) parece no importarle demasiado que la temperatura haya trepado los 34°. La misma voz firme con la que calma a sus dos perros es la que a principio de este 2013 endulzó al público de Cosquín desde el escenario mayor, cuando presentó su más reciente trabajo “Tierra mía”. Hace diez años que esta señorita amante del vóley y de las reuniones con amigos, recorre el país sin más equipaje que su voz y una guitarra.
Candela Vargas habla de lo complicado que es abrirse paso y ganarse un lugar dentro del folclore si no se tiene la seguridad de un objetivo. Usando esa personalidad como escudo que le permita tolerar los dimorfismos de una corriente dominada por hombres. En este sentido, el arte pasa a un segundo plano, como en cualquier género musical.

Laura Vargas nació en Felicia, provincia de Santa Fe. Junto a sus seis hermanos compartía tardes y noches musicales en el patio de la casa de campo donde vivía junto a sus abuelos. Éste es el recuerdo musical que se podría contar como la punta del ovillo. Una mamá que cantaba y un papá que tocaba la guitarra y todos acompañaban. Luego vino el coro de la iglesia y las actuaciones en los actos escolares. Este entorno musical incentivó la incipiente vocación, la que también fue alentada por su profesor de música, en su Felicia natal.

En el 2004 se cruzaría con un productor musical que le cambiaría la vida y eventualmente su nombre. El encuentro fue en la Sociedad Rural de Rafaela, donde Laura se presentaba con su grupo. Con la promesa de un contrato discográfico y la difusión nacional se encaminó a Buenos Aires, tierra de oportunidades, también para el folclore. Con su primer disco, el siguiente paso era buscar un sello que lo editara. Después de dos intentos, sale a la calle “El folclore tiene nombre y apellido” que es presentado ese mismo año en Cosquín.

Al mismo tiempo que preparaba su segundo trabajo (Una luz de amor) y por consejo de la discográfica tendría que ser rebautizada. La existencia de una Laura dentro del sello hacia que, en términos de difusión, la convivencia de nombres sea imposible. El segundo trabajo contó con la colaboración de Cuti Carabajal, ¿cómo fue ese encuentro? Fue en el bar que está enfrente de las oficinas de Sadaic, en Buenos Aires. Cuando nos presentaron nos quedamos hablando sobre la gente del interior. Esa cualidad de escuchar en silencio sin interrumpir que tiene el provinciano. Después de elegir la canción y arreglar agendas Candela fue anfitriona en el disco de uno de los integrantes del clan Carabajal. En realidad, fue dos veces anfitriona. La segunda vez fue cuando “Cuti” vino a cantar a la ciudad y la invitó a compartir escenario.

“Sólo tenemos dos géneros que representan al país, tango y el folclore” dice Candela pensante, y agrega “hay un recelo que tiene que ver con la importación del rock” – continúa entre risas, “muérdanse los dedos, cómanse las uñas, Cosquín le dio un lugar al rock. A más de uno se le cayeron los anillos cuando Mercedes Sosa invita al escenario mayor de la plaza Próspero Molina a Charly García”.

Según Candela, la fusión de artistas y de géneros hecha por Mercedes “fue muy inteligente e importante ya que sirvió para que nuevas generaciones vean en el folclore una alternativa y se animen a fusiones, como Abel Pintos o Rally Barrionuevo. Por estos días Candela Vargas sigue cantando su último trabajo “Tierra Mía”. Este material fue grabado y masterizado en Esperanza. Esto hiso que se trabaje de una forma más tranquila y relajada, a diferencia del disco anterior (Una luz de amor, 2007) que fue hecho en Bs. As.

La tarde cae, la temperatura baja un par de grados, aunque el ambiente pesado se mantiene. De una radio a lo lejos se escucha una canción, …”si el viento dice adiós, será que mi canción llegó hasta el sol”… Y veo que Candela asiente con la cabeza.