De almendra, coco, maní, arroz, avena, castaña de cajú. Las leches vegetales despliegan su variedad en las góndolas de los supermercados y otros comercios del país desde principios de 2021.
Ya sea por cuestiones de salud, ideología o simple preferencia, las leches vegetales son consumidas cada vez por más argentinos, aumentando la venta un 16,6% en 2020.
Desde el campo de la Nutrición aclaran que no es un alimento esencial, como tampoco la leche de vaca, pero sí es un muy buen complemento gastronómico.
Se le llama “leche” por la textura, el color de aspecto blanquecino y el uso culinario semejante a la leche de vaca. Esta bebida se obtiene mediante el procesamiento de frutos, semillas o granos y agua, para luego prensarla separando el bagazo (parte sólida producto del procesamiento) mediante un lienzo o colador.
Las leches vegetales industriales llevan además un proceso más complejo, ya que ofrecen opciones con o sin azúcar agregada, saborizadas o fortificadas con vitaminas y calcio.
Otro punto en contra de las leches vegetales comerciales, es el precio. Sin embargo, a relación precio-calidad-producto es super rendidora.
No es algo necesario este fluido, más que para cortar un café o para una chocolatada, licuado, o yogur vegetal.
Es interesante romper con la creencia de que necesitamos alimentos, cuando en realidad lo que necesitamos son nutrientes y podemos obtenerlos de distintos productos
