La única fábrica de campanas de Sudamérica está en San Carlos Centro y tiene 129 años

En San Carlos Centro funciona desde hace 129 años la fábrica de campanas Bellini, que hoy es la única en su tipo en el país, y en Sudamérica.

Todo comenzó en 1892 cuando Juan Bautista Bellini, llegó desde el Piamonte hasta esa localidad, con algunos bártulos y sus conocimientos de ingeniería y mecánica.

Este inmigrante italiano montó un taller para arreglar las maquinarias que utilizaban los agricultores y construir los repuestos, que en ese momento eran difíciles de conseguir, en esta región conocida como Las Colonias.

Bellini, quien por su trabajo poseía un horno con las características necesarias para la fundición, fue contratado por los encargados de la construcción del templo principal de San Carlos Centro, que por entonces estaba en plena construcción.

La fabricación de una campana dura meses y el proceso se conoce como “moldeo a la cera perdida”.Se fabrica primero el molde, cuyas capas se cubren con cera y ceniza, para que no se pegue al desmoldar.

Se coloca el molde de la campana, en una fosa de tierra con la boca hacia arriba. Luego se le vuelca el metal caliente en el espacio hueco y se lo deja enfriar.

el molde se desentierra, y se rompen su capa exterior e interior, se pule la campana y se le aplican inscripciones, si así lo desea el cliente, que suelen ser iglesias o parroquias.

Las buenas campanas son mayormente de cobre –en un 80%– , y el resto de estaño. En otro momento, se producían varias campanas al año. En 2021, fundieron una sola vez.

El gobierno de Juan Domingo Perón les encargó una campana de 5.000 kilos. “Mi papá no se animó a hacerla, porque el horno no tenía tanta capacidad”. De modo que finalmente fabricaron una de 1.200 kilos. “Fue la única vez que se presentó esa oportunidad”, cuenta el actual dueño de la firma.

Cuando Juan Pablo II llegó a la ciudad de Paraná, en el año 1987, tuvo la oportunidad de escuchar el sonido de una campana sancarlina de 800 kg, que actualmente se encuentra instalada en la catedral de esa ciudad entrerriana.

Actualmente la firma Bellini sigue fabricando campanas, aunque apenas de 20 o 50 kilos y sin la frecuencia de aquellos años, donde la producción era de 40 campanas anuales.