La elección que ganó la UCR en Esperanza

En aquellos días la política se había transformado en una actividad insalubre. Era 1983 cuando, frente a un pueblo descreído y casi olvidado del ejercicio de votar, una multitud presenciaba como se contaban los votos peronistas y radicales (uno por uno) frente a la legendaria redacción del periódico El Colono. Un voto para el suboficial retirado Andreoli, un voto para el debutante Carlos Fascendini. Apenas una ventaja para uno el otro se recuperaba.

Ya Herminio Iglesias había quemado el cajón, ya Lúder padecía el aluvión de sufragios a favor de un efusivo Ricardo Alfonsín. Acá, mientras tanto, favorecido por los vientos de cambio que pretendían limpiar los incalificables momentos del proceso militar, el joven contador Carlos Fascendini, ganaba, por poco, pero ganaba la Intendencia de la ciudad. Un debutante desplazaba a un candidato que era ganador antes de empezar a contar ¿cómo es eso? La confianza de los partidarios de Andreoli padre cambió por un dudoso suspenso a medida que la pizarra del “Colono” mostraba los números, después la fe se hizo sorpresa y en el final la decepción ganó las caras peronistas.

Había ganado Fascendini. “Aunque usted no lo crea ganó Fascendini” decían las gargantas por todos lados, era la sorpresa, el tapado, pero era el triunfador, aunque usted no lo crea. Lo que pasó después es otra historia, el Contador transformado en intendente se hizo cargo y, la verdad, la pasó bastante mal al principio, los sindicatos peronistas entrenados en la lucha contra los militares no se la hicieron fácil.

El flamante Intendente, sin embargo, aguantó la presión del inicio y se afirmó. Armó su equipo de trabajo hizo cosas y fue reelecto. Duramente criticado por sus adversarios, dejó obras que difícilmente sean igualadas por otro Intendente. Cloacas, asfalto, gas, viviendas. Para muestra basta un botón. El novato del 83 fue uno de los puntos más altos en realizaciones en toda la historia del Municipio de Esperanza. Se quedó en la política, hizo carrera y todo aquello quedó en el recuerdo. Ya pasaron 30 años.