El Jueves Santo es, para los cristianos, el primer día del “triduo pascual”. En este día se desarrolla todo el conflicto de la historia de la pasión de Jesús. Este día está plagado de símbolos y gestos que Jesús va a realizar y que se sus seguidores repetirán por los siglos a venir desde aquel 14 Nisan del año 3732 del calendario judío.
La fecha exacta de la Última Cena fue el 1 de abril del año 33 después de Cristo. Esto puede significar también que el arresto, interrogación y juicio de Jesús no se produjo en un sólo día.
Según el relato bíblico, antes de la cena, Jesús echa agua en una fuente y se puso a lavar los pies de los discípulos y a secárselos con la toalla con que estaba ceñido. A este gesto se lo conoce como “el lavatorio de los pies y simboliza la hospitalidad en Oriente, proporcionando agua para la limpieza y bienestar de los viajeros después de un largo camino.
Esta actividad era llevada a cabo por los esclavos de la casa o los de menos jerarquía, nunca por el dueño de casa. En algunas culturas se considera una vergüenza repugnante y humillante lavar los pies a una persona.
De acuerdo con la manera acostumbrada de empezar la cena pascual, el huésped pronunciaba una bendición sobre una copa de vino la cual se pasaba, por turno, a cada uno de los participante.

Las palabras de Jesús “este es mi cuerpo; esta es mi sangre” ha sido la base de todas las liturgias eucarísticas cristianas desde el principio de la Iglesia.
La cena continuó en un ambiente de gran tristeza. Mientras comían, Jesús dijo: “…en verdad les digo: uno de ustedes me va a entregar.”
Jesús y los once apóstoles salieron de la casa en donde habían cenado, pasaron por la puerta de la ciudad, que usualmente permanecía abierta toda la noche durante un festival público, cruzaron el arroyo Cedrón y entraron en un olivar conocido como el Getsemaní. El nombre significa “lagar de aceite” en clara alusión a los olivos.
Cuando Jesús regresa de orar por tercera vez y los encuentra dormidos, les dice: “¿siguen ustedes durmiendo y descansando?…Levántense, vámonos; ya se acerca el que me traiciona”
Este momento de la narrativa también ha ingresado en el mundo occidental como el culmen de la traición: es recordado como “el beso de Judas”.
Esta noche, comienza el escarnio de Jesús por parte de los custodios del sumo sacerdote. Al alba comenzaría el nudo de toda esta cuestión, el Viernes Santo, la pasión de Cristo y el papel de Roma en el proceso a Jesús.
