Gran baile gran, con “Los Peniques”

Otra de las orquestas que marcaron una época en Esperanza. Con el entusiasmo de la juventud y las canciones de esos años. En las carteleras de ayer y
en la nostalgia de hoy.

Cierro los ojos y los recuerdo en el escenario del Recreo Español, en la esquina de San Martín y Berutti. Un lugar inolvidable e instranferible. El que no lo vivió, se embromó.
“Tengo una foto para vos”.me dijo el flaco, cerca del mediodía, y se me antojó que me estaba transfiriendo el cofre de los recuerdos, un pedazo de su alma”.
Era una imagen de allá, de aquellos años cuando la música ocupaba buen parte de su vida y los escenarios eran el habitat de un grupo de músicos bohemios, dispuestos a expresar lo que sentían.
Así llegué hasta su casa, donde un mar de fotos decora las paredes, con hijos y nietos, y Horacio, desde algún lugar del mundo, mostrando su estampa de marcador de punta.
“En los inicios de los 60, con un grupo de amigos, decidimos formar un conjunto musical –me cuenta Aldo Humoller – que interpretara música característica, por llamarlo, así, con las canciones del momento. Hacíamos un poco de todo. Así comenzamos

Éramos, Carlos Cristen, en el piano; su hermano Héctor, en acordeón; Nito Gasser, en trompeta; Roberto garcía, en batería; Juan Carlos Noroña, en guitarra; un muchacho de apellido Schumacher, en contrabajo, y. yo cantaba”.(todos en la fotografía, actuando en LT9))
“Por entonces en Esperanza había otras orquestas muy buenas, como American Swing, San Fernando Jazz y Raúl Ricca.
Nos presentamos en varios lugares, incluso en otras localidades de la provincia, tales como Rafaela donde un año hicimos los carnavales

Actuar en LT9 era una de las metas a lograr por aquellos días. Tocábamos en la radio los viernes, a las 20:30, en un programa llamado “Estampas Musicales”. que conducía Javier Fernández Ortiz.
En el repertorio teníamos muchos temas, por ejemplo de Los 5 del Ritmo y Los Wawancó,”Moritat”, etc. entre otros.
Eran excelentes músicos, tal es así que Roberto García y Noroña, siguieron sus carreras en el exterior del país.
El por qué del nombre “Los Peniques”, no lo se muy bien, suena a moneda, pero nos trajo muchas satisfacciones porque fuimos muy conocidos en varios lugares y también animábamos fiestas.
Estuvimos vigentes hasta los primeros años de la década del 70, ya Roberto (García) y Juan Carlos (Noroña) habían seguido otros caminos y además escaseaban los músicos.”
El final de la historia llegó como el de una canción, que se va perdiendo lentamente hasta el silencio.
“Te imaginas – remarcó “el flaco” – que también ensayábamos dos o tres veces por semana porque hacíamos coros, voces y había que dedicarle mucho tiempo, hasta que un día dijimos adiós.”

Jorge Raúl Pirola