Género; Maestras y “seños”: ¿educar es solo un trabajo de mujeres?

La docencia en Argentina es un trabajo ejercido mayoritariamente por mujeres. Según datos oficiales más del 75% del personal docente es femenino. ¿Casualidad, costumbre o persistencia de un mandato?

La feminización del rol docente fue un proyecto político, histórico y pedagógico de la clase política de finales del siglo XIX que creía que la enseñanza era un trabajo “apropiado” para las mujeres ya que ellas venían educando en el hogar y seguir haciéndolo en la escuela era algo “natural”.

Reproduciendo estereotipos de género y las cualidades asociadas a ello, las mujeres eran vistas naturalmente como cuidadoras, bondadosas, pacientes, amorosas, comprensivas, alegres y entusiastas: eran los actores sociales perfectos para ejercer la profesión.

La política del siglo XlX determino que la docencia es un trabajo “apropiado” para las mujeres ya que ellas venían educando en el hogar y seguir haciéndolo en la escuela era algo “natural”.

Enseñar, no es dirigir. La realidad es que si bien la base de la pirámide magisterial es femenina, hacia “arriba” se va masculinizando. En otras palabras, las posiciones de decisión y poder siguen estando ocupadas por varones. Ni hablar si ascendemos en niveles educativos.

Parece ser que cuanto mayor es la exigencia académica profesional, más varones ocupan el cargo. Las mujeres todavía ocupan la base de una pirámide que funciona y sostiene a un sistema, pero un sistema que sigue siendo articulado y manejado por varones.

Por esta razon, es importante que la tarea y estructura docente hoy en Argentina sea mirada sí o sí bajo la lupa de la perspectiva de género y la equidad.