Género; a lucha de Cecilia Grierson, la primera médica argentina

Si de mujeres que allanaron el camino hablamos, la historia de Cecilia Grierson es realmente excepcional: no solo fue la primera licenciada en medicina de nuestro país, sino también la primera en recibir un título universitario en toda Sudamérica, la primera en Argentina y Latinoamérica en fundar una escuela de enfermería; fue pionera en la ginecología, la puericultura y los primeros auxilios y también una incansable luchadora por los derechos de la mujer.

Trabajo como niñera, mientras cursaba sus estudios de magisterio.

Un 22 de noviembre de 1859 nacía Cecilia Grierson. Hija de Parish Robertson Grierson, descendiente de los primeros colonos escoceses que llegaron a Argentina, y Jane Duffy, de origen irlandés, vivió en Entre Ríos hasta que decidió marcharse a la región más habitada del país, Buenos Aires, a estudiar.

En una época de una vida universitaria poco receptiva para las mujeres y con la carrera de medicina particularmente reservada para varones, Grierson logró sortear los impedimentos —implícitos y no tanto— para, en 1889, conseguir su título en medicina en la Universidad de Buenos Aires, convirtiéndose en la primera mujer en conseguirlo en el país y en toda Sudamérica con una tesis centrada en las histero-ovariotomías, sobre la irritación o histeria en las mujeres recién operadas de ovarios

La inesperada muerte de una amiga a causa de una larga enfermedad la movilizó por otro objetivo: cuidar a otros. Decide estudiar medicina en la UBA, donde solo asistían varones.

El camino de Grierson tomó entonces otro rumbo que incluía principalmente la ginecología y la obstetricia pero que también se caracterizó por la fundación de la Asociación Médica Argentina, la fundación de la Sociedad Argentina de Primeros Auxilios, la realización de la primera cesárea que tuvo lugar en la Argentina y la enseñanza a enfermeras.

“Los hospitales no aceptaban cirujanas mujeres y la excusa que usaban era que nadie iba a confiar en ellas”.

Decidida a compartir el conocimiento y partiendo de su experiencia como estudiante de medicina y como concurrente al Hospital de Mujeres, comenzó a promover de manera activa la formación de enfermeras y enfermeros porteños nada menos que en un momento en el que los centros de salud no contaban con personal profesional de este tipo: el cuidado, en el mejor de los casos, estaba en manos de religiosas y de la caridad; pero era insuficiente, no era profesional y no se pagaba salario por hacerlo.

Pero la lucha de Grierson no se limitó al campo médico, también extendió sus reclamos a los derechos civiles y políticos de las mujeres y participó de diversos congresos feministas.

Ademas fue impulsora de la Cruz Roja Argentina, fue integrante de un montón de asociaciones de la época y tuvo un papel importantísimo en el Primer Congreso Femenino Internacional de 1910.