La falta de control de los bienes públicos es tan delito como utilizarlos en beneficio propio. No es honesto pagar dos veces los servicios, comprar baterías nuevas a cada rato o que los tanques de combustible parezcan pinchados. Meiners tiene la obligación de investigar, para eso está.
LAS DENUNCIAS SOBRE CORRUPTELA MUNICIPAL ABUNDAN
Hemos recibido información bastante atendible referente a comportamientos de empleados municipales algunos con jerarquía que podrían significar una defraudación a la confianza pública. Por supuesto creemos oportuno llamar a una investigación para aclarar la situación que es “vox populi”. La señora Intendenta no debería poner trabas a un control en algunas dependencias del Estado Municipal sospechadas de corrupción. Sugerimos en esta nota algunos lugares por donde se podría comenzar. La intención es deslindar responsabilidades ya que las noticias no son buenas, los testimonios no faltan y, de comprobarse, el delito no es menor. La negativa a la investigación por parte de Ana Meiners dejaría flotando en el ambiente una posible connivencia con lo que a continuación apuntamos:
1-) Fraude con combustibles: No es la primera vez que algunos empleados del corralón municipal dan aviso sobre robo de combustibles. Camiones que salen con el tanque lleno y vuelven vacíos sin que los trabajos justifiquen el consumo. Maniobras con vales que se utilizan en beneficio de unos cuantos jerarquizados. Baterías nuevas que desaparecen. Herramientas y otros enseres que se esfuman en el aire.
2-) Capataces que no controlan: Las versiones mencionan a dos honorables señores de apellido Encina y Blanchet, cuyos nombres, en caso de no procederse a aclarar ciertos hechos continuarán en boca de todos.
Este hecho, en caso de tratarse de una blasfemia de algunos testigos, sería una irremediable injusticia. Los recipientes con aceite abandonados en las esquinas para que sean “levantados” por terceros, operarios que marcan horas extras de superiores que no aparecen por el lugar de trabajo y otras delicias manchan (en caso de no ser verdad) en buen nombre y honor de los nombrados.
3) Los trabajos de terceros (JM): Muchos empleados dicen tener la certeza de que se facturan calles donde personal del municipio ya ha hecho el trabajo. En este caso el contribuyente estaría pagando “DOS VECES” el servicio.
4-) Horas extras: al parecer solo cuatro personas se benefician mensualmente con el cobro de horas extras. Siempre los mismos. Es un tema importante ya que algunos meses se ha facturado cientos de horas. Es injusto desde todo punto de vista, más si, como se dice, no faltan los que van los sábados para realizar trabajos particulares utilizando material del municipio. Otra vez el vecino paga doble.
5-) Los funcionarios deben someterse a investigación: Empezando por el señor Fernández, de quién los testigos dicen que por la tarde se instala en un bar del sur donde una tal “Nelly” le tiene preparada la bebida espirituosa. Por la tarde se lo encuentra en el bar del SOIC. En esos lugares al parecer se digitan puestos municipales para los amigos. El ecónomo Alfonso Gómez, que se supone, controla los cheques, no hay explicación para el hecho de que pueda pagar baterías nuevas, combustible y reponer herramientas con una frecuencia al menos sospechosa sin decir nada.
6-) La Intendenta Ana Meiners: De comprobarse los dichos de los testigos, sería dramático que la jefa del ejecutivo municipal no esté enterada de estos hechos. Y en caso contrario que no haya movido un dedo para revertir la situación o al menos para denunciar el fraude al contribuyente.
La fuente que preservamos ha dado nombres de funcionarios que, de ser necesario, acercaremos a la señora Intendenta con la sola intención de cuidar el prestigio de la institución municipal. Apropiarse de los fondos públicos en beneficio propio es un delito grave que no se puede dejar pasar. “Al Margen” y otros medios colegas han denunciado en múltiples oportunidades estas irregularidades sin obtener respuesta de aquellos que tienen la responsabilidad de custodiar los bienes públicos. Meiners y sus secretarios deben dar una declaración y ordenar una inmediata y prolija auditoría para despejar las sospechas que perjudican a toda la administración municipal.
