Hace pocas horas dejó de existir en la ciudad de Rafaela, Leonelo Bellezze, uno de los referentes en la región de este oficio de comunicar.
Para despedirlo, en las páginas del diario “La Opinión, escribió el periodista Victor Hugo Fux, uno de sus discípulos: “Reflejar en palabras todo lo que representó Leonelo Bellezze para la ciudad y la región, es una tarea demasiado compleja. Tanto como asimilar el dolor de su partida. Voz inconfundible. Lucidez mental. Definiciones profundas. Léxico incomparable. ¿Algo más? Sí, ¡y hay más… bastante más!, aquel remate que empleaba la siempre recordada Corporación Deportiva Líder a modo de prólogo de “Deportes en Relieve”, aquel “puñado de voluntades al servicio del deporte”.
Leonelo escribió su propia historia en una ciudad y una región que debe sentirse agradecida por la transcendencia que él se encargó de alimentar desde los micrófonos de la AM que se constituyeron en un vehículo que supo llevar adelante con la naturalidad propia de los elegidos”.
Por su parte, el periódico “Castellanos”, refirió: Se apagó la voz de Leonelo Bellezze. El 19 de marzo había cumplido 91 años, pero incluso hasta pocas semanas atrás todavía estaba firme junto al micrófono de su Tiempo de Velocidad, el programa al que le dio su sello personal a lo largo de varias décadas en el dial de LT 28.
Difícil escribir una crónica que resuma la historia de este hombre que fue pionero de la radiofonía regional, hacedor de periodistas y, por encima de todo, persona de bien. Difícil sintetizarlo en palabras porque incurrir en los olvidos con que la memoria traicionera -siempre frágil aun cuando se trata de homenajear a los grandes hombres- resultará una injusticia inevitable”
El recuerdo, en la memoria de quienes lo conocimos y alternamos su trato, lo mantendrá inalterable, con la impronta propia de aquellos que abrazaron el periodismo como un sagrado oficio, tan digno como cualquiera, lejos de lo farandulesco y la banalidad de la gloria efímera de las modas. Leonelo Bellezze fue, es y será, un ejemplo a imitar. Que en paz descanse. (Jorge Raúl Pirola)
