Expertos creen que las clases virtuales son un 50 por ciento menos efectivas que las presenciales

En medio del aumento de contagios de coronavirus en el país y el regreso a las clases virtuales, una encuesta realizada por la organización Eco Educativo reveló la opinión sobre el tema de familias de 20 jurisdicciones del país:

El sondeo, realizado por la entidad que se define como “ecosistema federal y republicano”, abarcó los distritos de CABA, Buenos Aires, Córdoba, Corrientes, Chaco, Chubut, Entre Ríos, Formosa, Jujuy, La Pampa, Mendoza, Misiones, Neuquén; Río Negro, Salta, Santa Cruz, San Juan, Santa Fe, Tierra del Fuego y Tucumán.

A partir de los datos recibidos, se analizó la presencialidad educativa por nivel, comparando en cada una de ellas las respuestas de ambas gestiones: estatal y privada. Para la mayoría de las familias que participaron en la consulta, es fundamental sostener la presencialidad y garantizar la correcta aplicación del protocolo sanitario.

“La escuela, en esencia, es integradora, inclusiva y ordenadora. No existe uniformidad en el acceso a la educación, tampoco existe una conducción clara en la crisis, factor que aumenta la incertidumbre. La apertura efectiva de las aulas depende, en gran medida, de cada institución. Algunos factores han complejizado aún más el contexto, como los paros docentes. Es inviable considerar que la presencialidad debe estar ligada únicamente a la implementación del plan de vacunación que alcance a la totalidad de los docentes”, dijeron desde Eco Educativo.

Según la encuesta, el 36% del país no retomó las clases presenciales.

En el conjunto de jurisdicciones consultadas, las clases virtuales se reducen al envío de tareas vía correo electrónico o por WhatsApp. Para la totalidad de los especialistas que participaron de la encuesta, no es serio considerar este intercambio como una clase.

En estos casos, frente a un proceso educativo habitual, en la más optimista de las proyecciones, podríamos estimar que la enseñanza se ve disminuida en un 50%.

En el caso de alumnos eximidos de la presencialidad, por razones de salud o sociales, las familias exigen opciones de conectividad y equipamiento, si no cuentan con los recursos suficientes para proveerlas por sí mismas.