Epitafio para una mala gestión

Estos tiempos son apropiados para que los Intendentes expongan las cosas buenas que hicieron y pidan perdón a la gente por lo que dejaron de hacer y por lo que hicieron mal. Meiners necesitaría una fiesta completa para ella sola.

INTRODUCCIÓN
Nuestra modesta intención, aprovechando la temporada de “fiesta nacional” en la que ingresamos, es realizar un sencillo recordatorio de los oficios del Gobierno Municipal con el sano “berretín” de que la realidad no quede oculta tras el colorido de los globos, el humo de los choripanes y el sonar de la cumbia.
Comencemos con la primera cucharadita de tónico para la memoria: Es cierto que los primeros cuatro años de Meiners fueron “para ordenar” según los propios dichos de la señora. Es cierto que en ese arranque triunfal, ella contaba con la ayuda del abogado Albarracín y, también es cierto, si vamos a decir la verdad, que no se ordenó nada, no se avanzó nada y que no se hizo nada. Así se deduce de las últimas reflexiones del mismo Albarracín, a quién la historia deberá reconocerle su extraordinaria vocación de autocrítica. El abogado se hizo el harakiri delante de todo el pueblo repartiendo su confesión puerta por puerta. Grandioso.
El segundo período de gestión, la señora (al igual que su doble nacional) lo encaró en su condición de “viuda”, ya que el jurisconsulto plenipotenciario la abandonó. Es cierto que el abogado no se fue de este mundo (como Néstor) pero –lamentablemente- no solo “enviudó” a la Intendenta, sino que se convirtió en su enemigo. La señora cazó al vuelo su papel de víctima a merced de los leones radicales ocultos en el Concejo y, entonces, comenzó a justificar su inoperancia con una vocecita y una postura más propias de Heidi que de su condición de Jefa de la ciudad. En esos años no se hizo nada bueno. Lo que se hizo se hizo mal y ni siquiera pidieron disculpas. Por supuesto la culpa es de los otros. Así estamos en esta Fiesta Nacional de la Agricultura 2013. Con tal que el “13” no nos anuncie malos vientos para lo que resta del año.
DISCURSO
Otro 8 de Setiembre. Se supone que en esta ciudad, el fulano o la fulana a la que le toque ser Intendente debería estar preocupado por anunciar algo. Logros, obras, cosas que otros no hicieron porque que no quisieron o no pudieron. ¿No será que acá, últimamente, se le ha perdido el respeto al 8 de setiembre. Apostaría a que la señora Intendenta no va a anunciar nada, es más, hasta me arriesgaría a decir que va a leer el mismo discurso que leyó en el 2008 o 2009. Sí, claro, por supuesto, con unos ligeros toques que vendrán de la mano de su ayudante literario Mario Dos Santos. ¿Para qué más? ¿Alguien cree que hace falta más? Si se vino haciendo lo mismo durante cinco años ¿por qué cuernos cambiar ahora? Total, nadie se da cuenta, a nadie le importa. Se le cambia la fecha al discurso y listo, con acordarse de que el gobernador no es Binner es Bonfatti, que Bertero no está más porque el Ministro es Fascendini ¿qué más? Eso sí, se impone recitar los mismos versos de Pedroni que se leen siempre: “Hoy nadie llegaría pero ellos llegaron…”. (Pobre Don José, “El hermano Luminoso”, olvidado hasta lo indecible. ¿De dónde habrán salido estos funcionarios que no han pasado de la primera hoja de sus libros?)

COSAS QUE MOSTRAR
Los primeros que llegaron a esta comarca no eran muchos. Algunas familias. Se organizaron eligiendo entre todos a uno, uno para que se ocupe de las cosas de todos. Le dijeron: “ocupate de las cosas comunes a todos, fijate que los caminos estén en buen estado, las calles transitables y que todos tengan lo mínimo indispensable para poder trabajar y producir. Te vamos a pagar por eso”. Así fue que entre todos juntaron los recursos para que el elegido trabaje para la ciudad”. Los primeros, que ahora recordamos, deben haberse esmerado porque la ciudad se transformó, está a la vista. Todo lo que tenemos se lo debemos a los buenos Intendentes que tuvimos en todo este tiempo. A los que hicieron cosas. Claro que también hubo malos Intendentes. De los que no hicieron nada, pero, eso sí, discursearon de lo lindo los 8 de septiembre. Deberían usar el 8 de setiembre para pedirle disculpas a los pioneros y no andar nombrándolos tanto.