El pasado sábado 19, ante un importante marco de público, el artista plástico y músico Sebastián Benítez expuso una colección de cuadros en la Fundación Guillermo Lehmann. La muestra tuvo al Jazz y a sus más fieles representantes como vástago de la noche.
Sebastián Benítez pertenece a una nueva camada de artistas (jóvenes) de nuestra ciudad, de esos que piensan que todos tendríamos que tener acceso al arte. De esos que insiste en que los artistas de nuestra ciudad se tienen que unir para que esa lucha sea mayor. De esos que, hacen cosas para que la cultura de nuestra ciudad no quede estancada. Pertenece a una nueva generación que, sin importar el lugar que ocupe, tratan de encender el motor interno de la cultura local. Ellos son músicos, pintores, escultores, escritores, fotógrafos, cantantes; de unos casi treinta que quieren cambiar las cosas desde el arte.
Intentan contradecir lo que alguna vez dijo Luis A. Spinetta “desde el arte no se cambia nada, es decorativo…” Se trata de volver a la raíz de la cuestión, como en los 60´s. Como una especie de contracultura, relacionada al nacimiento del rock porque al menos sirve para ser mejor persona.
Tal vez ese sea el secreto de esta generación, los 60´s lo que es igual a decir: “sus padres” Sebastián no se cansa de agradecer el incentivo de su madre en todo esto. Ella fue la persona que lo guió en las distintas etapas de su aprendizaje, primero en el taller de Danilo Grasso (artista esperancino) luego la Escuela de Artes Visuales “Prof. Juan Mantovani”, donde cursó la Tecnicatura Superior en Artes Visuales con Especialización en Grabado, en la ciudad de Santa Fe.
Con sólo 28 años biológicos y 10 de carrera artística, Sebastián tiene una experiencia de vida que puede ser más interesante que la de cualquiera de nosotros. Se radicó en la ciudad de Córdoba, donde expuso sus obras en distintos espacios y participó realizando maquillajes y efectos para cortometrajes.
También se radicó en la ciudad de Buzios (Brasil) donde expuso la serie de pinturas “Artistas”. Claramente se entiende su forma de hablar. Una “forma” que se obtiene a partir la experiencia de vida y que muchos adquieren al final del camino.
Si el rock es una forma de vida, el jazz es la forma de sentirla. Esto se puede ver en su obra presentada el pasado sábado 19 en la Fundación Guillermo Lehmann. Una colección de varios cuadros que tiene como leitmotiv a grandes representantes de este género musical, en su momento de inspiración. Desde Miles Davis hasta Ray Charles, pasando por Louis Amstrong, Billie Holiday y Charlie Parker; fijados en estado de gracia con sus trompetas, sus saxos, sus micrófonos o simplemente con una sonrisa, la misma que uno esboza al escuchar al artista ejecutar su intrumento: el saxo. Ya que la banda de músicos jazzeros que acompañó la velada, lo invitó a sumarse con su “bronce de viento”.
En una entrevista concedida a Emilio del Guercio, para su programa “Cómo Hice” (Canal Encuentro) el gran Luis Alberto Spinetta dice “…lo nuestro es decorativo, siempre lo fue y lo será…” Haciendo referencia al sueño adolescente que el arte puede cambiar al mundo, y agrega “sólo somos decoradores de eso fantástico que es la vida”.
