Profesionalismo, inteligencia y transparencia son algunas de las exigencias postergadas de los habitantes de la ciudad para con la Intendenta y su grupo chico. ¿Será mucho pedir que estas virtudes se conviertan en atributos del gobierno municipal para el 2014? Claro, sabemos que este pedido es bastante ingenuo y hasta infantil. Algunos pueden decir que todavía creemos en los reyes magos.
En tiempos de crisis, no hay dinero para todo a la vez. ¿Obsequios con Papá Noel y luego, otra vez, obsequios con los Reyes Magos? Demasiado para días inflacionarios en los que, además, hay que prepararse para las vacaciones y ni hablar si hay algún cumpleaños en el medio. Hay que elegir: ¿Papá Noel o los Reyes Magos? Las 2 instituciones a la vez son para días de opulencia. Hoy no es posible la coexistencia.
En nuestra ciudad los únicos que parecen poder con las exigencias del momento son los funcionarios públicos. La paradoja es notable e injusta, en una ciudad donde los ciudadanos sufren cada vez más la sequía de recursos, la Intendenta y sus “ministros” despliegan una abundancia de ingresos que produce envidia. Eso no sería nada si la contraprestación fuera satisfactoria, pero, todos saben que la eficacia de la señora y sus amigos deja mucho que desear y cuando el contribuyente compara “costo-servicio”, está muy lejos de quedar satisfecho.
El sector público nunca contó con tantos recursos y, paradójicamente, nunca acumuló tantos cuestionamientos de la sociedad a la calidad de los servicios que brinda. Desde familias que reclaman por prestaciones básicas como riego y limpieza, hasta la organización de las instituciones para cumplir con las necesidades de los barrios. Los malos “negocios” de la administración Meiners son notables y hacen poner el ojo en la falta de conocimiento más que en la exagerada plantilla municipal.
En el caso de esta gestión, plantear como principio ideológico el tamaño del Estado es un camino inconducente. La calidad de vida de los ciudadanos depende de una gestión pública inteligente, transparente y profesionalizada, explicó el Instituto para el Desarrollo Social Argentina en su último informe de 2013. Sin esos requisitos, aparte de lo “buena gente” o “buena persona” que pueda resultar el que conduce, la ciudad retrocede. Es imposible gobernar un pueblo de 40.000 habitantes solo con buenas intenciones.
Otra manifestación del deterioro es la mala calidad de los servicios que brinda el Estado Municipal. Los testimonios son generalizados y en muchos casos dramáticos. Ni siquiera se puede hablar de temas vitales como viviendas por ejemplo, porque Meiners no se ocupa de otras cuestiones mucho más elementales. El contribuyente reclama por servicios que en estos tiempos debieran darse por superados, como el corte de yuyos, el riego, los pozos en las calles o el arreglo de caminos.
Otras localidades demuestran eficacia profesional en el tratamiento de la basura como Rafaela, en cambio en nuestro medio el fracaso, en un asunto que hace unos años estaba encaminado, es evidente. El problema medioambiental ha sido abandonado por falta de creatividad y conocimiento. Se ha dejado colapsar el sistema de cloacas sin mover un dedo. La insuficiente inversión en protección social, incluso a familias con problemas graves, se contrapone con la contratación de números artísticos costosos que llegan de la Nación. La Municipalidad parece insensible a las necesidades de la elevada proporción de la población que sigue viviendo en la pobreza, cuando se sabe que el Estado maneja importantes recursos de la sociedad que están asignados a esos fines.
Cuando esta nota llegue a nuestros lectores, los contribuyentes habrán recogido los zapatos donde los Reyes Magos depositaron (o no) la respuesta a tantos deseos.
Difícilmente queden satisfechos aquellos que solicitaron inteligencia, eficiencia y profesionalismo en la gestión pública. De lo que podemos estar seguros es que si se sigue subestimando la función, si se bastardea la Política, si cualquiera se le anima a una ciudad como la nuestra, si los improvisados se suben al caballo y cuando constatan que no pueden se quedan solamente para “cobrar el sueldo”, entonces no alcanzarán ni tres, ni seis, ni diez reyes magos para zurcirnos los calzoncillos cuando todo nos supere. No habrá milagro que recupere lo perdido. Profesionalismo,Inteligencia, Transparencia, eso es lo que espera la gente encontrar en sus zapatos.
