Elecciones 2015: renovarse es vivir

Las sociedades que no se renuevan están condenadas a repetirse hasta el colapso final. Las generaciones jóvenes no tienen en la clase política histórica la generosidad necesaria para desarrollarse.

Muchos de los que hoy superan los sesenta dicen con alarmante frecuencia que “no conocen a nadie en la ciudad” y esa expresión, que se escucha casi a diario entre los que no se ablandan con el primer hervor, confirma una renovación natural de la población. Llegaron muchos “extranjeros” que eligen la zona por distintos motivos, es cierto, pero también hay muchos jóvenes, hijos de conocidos, que empiezan a circular queriendo ser protagonistas, los más en la “movida” ciudadana y unos pocos, casi nadie, en la vida política.

Esto, lo del recambio, pasa en todos lados. Pasa en las familias, donde los viejos van “reculando” -quieran o no- desde un lugar destacado hacia un discreto papel secundario y pasa también en las ciudades donde tarde o temprano sucede lo mismo.

Sin embargo, lo interesante, lo sabroso del asunto (si es que tiene algo de picante), sería  llegar a conocer algunas apariciones prometedoras en la comarca,  producto de la gloriosa juventud esperancina, que según dicen, viene empujando con ciertas posibilidades tanto desde el oficialismo como de la oposición. Para mencionar algunos.

ALFONSO GÓMEZ: Se dice peronista, pero en rigor de verdad, no pertenece a la cantera del justicialismo, viene de una familia “simpatizante”, que guarda la secreta la ilusión de ver al chico en uno de los retratos junto a los Intendentes de la ciudad. A nuestro juicio, el muchacho es demasiado previsor para ser político, de hecho, debutó en el Municipio bajo el paraguas de la planta permanente. La exagerada previsibilidad lo anula en la carrera como sucesor de la Intendente. Para frustración del linaje “Gómez” la historia local no registra un solo Intendente surgido de la plantilla municipal. Resumiendo, la edad cronológica de “Gómez” lo ubica dentro del lote de “juveniles”, pero su comportamiento severo y sus vicios burocráticos remiten a los viejos políticos conservadores.

GUILLERMO BONVIN: No podemos encasillarlo en ninguno de los otros perfiles. Hace poco tuvo su primera experiencia electoral y la sorteó con hidalguía. No tiene mucho respaldo económico pero se mueve con mucho criterio y más allá de las redes sociales que parecen ser el arma electoral del momento, tiene muy buena imagen entre quienes lo conocen. Será un desafío para él encontrar su lugar en el PRO. Ante la posibilidad de que Becchio quiera renovar banca, muchos lo signan como el candidato a Intendente del partido de Macri.

CRISTIAN CAMMISI: A diferencia de la “juventud” del oficialismo peronista, a la reserva radical le toca bailar con la renga. Lejos de las mieles del presupuesto oficial, para Cammisi (crédito opositor), la lucha es más despareja y (como dice el tango) “es mucha”. Esta aparición tiene verdadera vocación de reemplazo generacional, por lo menos, trata de alumbrar con luz propia y se esfuerza por aglutinar al partido dándole cierto movimiento. No es fácil la tarea porque no es lo mismo que antes, cuando el radicalismo, tallaba en el Municipio, antes los pibes parecían brotar en todos los canteros, las luces encendidas del comité llamaban día y noche a la acción y los líderes señalaban objetivos esperanzadores. Hoy, ya no pasa lo mismo, ahora hay que esforzarse para evitar que la cola del cometa que surcaba raudamente el cielo de la ciudad no se extinga tan rápido. Camissi, debe luchar para que el fuego dure, aunque sea, hasta que se produzca el retorno.

VICTOR ELENA: El doctor arrancó como para comerse la cancha. Después se fue desinflando a medida que la intendenta daba señales de sus intenciones re-reeleccionarias. El médico es, sin duda, el más perjudicado por la permanencia de las viejas generaciones a los cargos oficiales.

Para esta elección tenía todo, apoyado por el Senador Pirola, recursos no le faltaron, esperó con paciencia durante cuatro años y se esforzó tratando de captar votos. Elena se la jugó con lealtad y compromiso defendiendo hasta lo indefendible, estaba seguro de que Meiners le dejaría el camino libre. Pensó mal. Hoy la cosa no es tan así y las opciones no son muchas. Lo que el doctor tiene por delante no es broma, es una parada como para poner a prueba a los espíritus más fuertes: tiene las internas con pocas posibilidades o, lo más probable, cuatro años más de amansadora hasta el 2019. En esas condiciones -debe pensar Elena- no hay juventud que aguante. Uno se vuelve viejo esperando.

Y… PAREMOS DE CONTAR: No hay mucho más bajo el sol. Asoman sí, algunos muchachos que “militan” o como se llame, en fundaciones y partidos pequeños, con la impronta de la modernidad. El traje y la corbata, pero todavía no están para la jaula de los leones.

No hay muchos jóvenes que se animen a inmolarse como cabeza de un proyecto perdedor. Entiéndase que los jóvenes que faltan en la lista no son omisiones, solo no tienen posibilidades. Y si las tuviesen, estarían condenados a sortear una innombrable patota de veteranos reclamando una tajada de lo poco conseguido.