El trastorno de la ansiedad por comer

Si bien la ansiedad es un estado emocional normal, la conducta alimentaria puede verse afectada por ella debido a que la persona encuentra “un efecto momentáneo tranquilizador al comer rápido y en exceso”.

La comida es un elemento esencial en nuestra vida por razones obvias, pero también tiene una vertiente psicológica: es una de las formas que tenemos expresar nuestras emociones y carencias.
Una de las mayores preocupaciones que muchos tienen cuando están tratando de bajar de peso o mejorar su salud, es que sienten que no pueden controlar lo que comen porque sienten “ansiedad” de comer. En la mayoría de los casos las personas que tienen este problema son mujeres, pero no siempre.

Hay varios factores que pueden estar influyendo en que una persona tenga ansiedad para comer. Uno de los más importantes es la densidad nutritiva de los alimentos que consumimos. La dieta moderna, es muy deficiente en nutrientes, especialmente la comida rápida a la cual, como su nombre lo indica, tenemos acceso rápido y no necesitamos estar horas cocinando y cuando comemos estos alimentos, consumimos suficientes calorias generalmente de más y en la mayoría de los casos muy pocos nutrientes. Esto produce la paradoja de nuestra sociedad moderna: obesidad y desnutrición al mismo tiempo.
Si no consumimos suficientes vegetales al día, realmente le estamos robando a nuestro cuerpo la fuente más importante de nutrientes. Con el tiempo se pueden desarrollar leves deficiencias nutricionales, no tan serias como para causar una enfermedad obvia, pero sí suficiente para que nuestro cuerpo nos “pida” lo que le falta. La persona comienza a sentir “ansiedad” de comer, porque el cuerpo pide los nutrientes que hacen falta. Pero si en vez de alimentarnos sanamente, con vegetales, granos integrales, legumbres, etc., seguimos alimentándonos con comida chatarra, nuestro cuerpo recibe otra vez una cantidad insuficiente de nutrientes. Nos llenamos el estómago, pero a las pocas horas sentimos nuevamente ganas de comer, aunque no tengamos hambre. Si no mejoramos nuestra dieta, con el tiempo esta situación va empeorando en vez de mejorar.

Tips para evitar comer por ansiedad

1 – Distraerse: se habla mucho del estrés y un estudio reveló que las mujeres padecemos niveles superiores a los hombres en el trabajo. Antes de empezar a picar o atacar la caja de bombones, hay que distraerse: llamar a una amiga, enviar mensajes, hacer un paréntesis y salir a tomar el aire

2 – Anotar los momentos de debilidad: anotar en una agenda cuándo surge la ansiedad y la necesidad de comer por hambre emocional. Saberlo nos hace más consciente del problema y ayuda a controlarlo
3 – Comer con consciencia: se ha comprobado que cuánto más consciente somos de nuestra alimentación mayor es la fuerza de voluntad.

4 – Hacer ejercicio: por los beneficios en nuestro cuerpo y la relajación que nos proporciona. Este fortalece los poderes ejecutivos del cerebro, controlarse y luchar contra la tentación es más fácil.

5 –Dormir bien: la falta de sueño no ayuda, la mente es más propensa a la depresión, la angustia y nuestra fuerza de voluntad se debilita.

“El problema de los ataques de hambre por ansiedad es que, para lograr satisfacerlos, recurrimos a alimentos muy calóricos. Esto se puede evitar si aprendemos a controlarlos y a reconocer esas situaciones de estrés y nerviosismo empleando mecanismos adecuados para calmar esa necesidad psicológica”.

Natalí Verdaro