La ciudad reclama una renovación. Los jóvenes candidatos que proponen todos los partidos (excepto el oficialismo) son prueba de lo que parece ser la consigna de estos tiempos.
Como nunca la ciudad de Esperanza juega su futuro en una elección. Pensemos que la ciudad lleva casi 8 años andando a ritmo de poblado, con el agravante de que el ejecutivo municipal no supo aprovechar su condición de ser del palo del gobierno nacional, detalle crucial que otras ciudades aprovecharon al máximo.
Se hicieron algunas cosas. Se hicieron las cosas que no había más remedio que hacer. Las cosas abrochadas con la remesa de la Provincia o de La Nación. “Plata para comprar máquinas”, “Plata para hacer playones deportivos”, “Fondos para badenes”, eso cuando no venía la provincia o la Nación a hacerse cargo de todo. Y si no era eso, el recurso de “la contribución de mejoras” transfiriendo al flaco bolsillo de los vecinos obras muchas veces no deseadas y siempre más onerosas de lo usual.
Hoy, una mirada general nos devuelve una ciudad desinflada. La de ahora es una ciudad que cumple apenas con la rutina que deben cumplir los municipios, pero que gira siempre en el mismo aburrido lugar. Como si se le temiera al futuro. No hay energía. No hay proyectos importantes. Cuando se le pregunta a los funcionarios, éstos repiten una y otra vez fórmulas recurrentes que son más disculpas por no hacer nada que respuestas acordes a la función.
La ciudad necesita un proyecto que involucre en serio a todos los sectores. Un proyecto grande. Tenemos la llave para convertirnos en un polo educativo importante. La integración de la FAVE a toda la actividad ciudadana y la apertura del ITEC a disciplinas universitarias son temas pendientes que no pueden esperar. ¿Por qué el municipio no trabaja en esa dirección? ¿Complejo de inferioridad? ¿Temor al conocimiento? Todos conocemos el valor del conocimiento y el nivel internacional de la FAVE ¿se ha hecho lo suficiente para aprovechar ese logro?. Es un ejemplo. ¿O acaso este es un gabinete que solo da para recolección de basura y ramas?
Cuando planteamos un cambio generacional, lo hacemos seguros de que la ciudad necesita otra energía. Por supuesto, ese valor natural no es exclusivo de un solo candidato, la mayoría de los postulantes no oficialistas tienen esa condición, son jóvenes. Bonvín, Rossi, Cammisi, pertenecen a distintos partidos y expresan (más claro, agua) el deseo de la ciudad de renovarse. Sólo el oficialismo insiste con la repetición, eso lo califica como conservador “de hecho” y lo aleja de una generación de la cual no entiende nada. Los jardines maternales y los lotes a bajo costo son necesidades que han puesto sobre la mesa los nuevos candidatos.
Si podemos decir algo de los años kirchneristas es que fueron, a nivel local, monótonos, sin gracia, plagados de lugares comunes, quejas por falta de plata, insultos al Concejo y, siempre, suplir la falta de obras por la literatura, abusando del “guiso de lengua”. Si hay una frase identificatoria del Secretario de Gobierno de la Municipalidad esa sería “estamos trabajando”. Preguntado por los problemas de tránsito, “estamos trabajando”, por el palacio en ruinas a una cuadra del microcentro, “estamos trabajando”, por el centro de monitoreo sin personal capacitado, sin cámaras, sin sentido, “estamos trabajando”.
La ciudad percibe la necesidad de un cambio de aire. Los jóvenes candidatos que proponen los distintos partidos son una prueba de esta realidad. Si esa premisa se impone es muy posible que la ciudad toda tome impulso y se beneficie de ese impulso. Si se frustra, de todas formas no será lo mismo para el oficialismo kirchnerista local. Por supuesto que el oficialismo puede resultar triunfador, también puede darse el lujo de ignorar el mensaje de renovación, pero, si lo hace, no dudamos, será la última vez que lo haga.
