El miedo a la muerte

El miedo a la muerte es universal, como el miedo a lo desconocido. La muerte siempre fue desagradable para el hombre, y sabemos que nadie la va a saltear. El miedo a dejar de ser, a abandonar seres queridos, a pensar que el mundo seguirá y no lo veremos es natural en algún momento de la vida.
Este miedo a la muerte nos puede acarrear el no poder hablar de la ella, acrecentando su misterio, y lo tanto genera más temor. Como todas las aprensiones se despierta el estrés y la angustia. El apego a la vida es irracional porque no nos hace felices tener bienes o tener a una persona, nos hace felices creer que al tener estas cosas lo seremos.
Para cambiar nuestra actitud hacia la muerte podemos pensar que esta no es lo peor, ni algo malo, sino algo natural e inevitable. Es un cambio de estado. Buscar un sentido a la vida nos motiva a cumplir una misión. Si estoy enfermo y creo que no cumplí mi misión debo replanteármela, aprovechar el tiempo que queda y no pensar en el que se fue.
Hay que hacer un esfuerzo por perder estos temores, aprender a desprendernos de la vida y de lo conocido, para que podamos también ayudar a otros a despedirse o a que le den otro significado. Despegarnos de este miedo nos ayudará a ganar más libertad. Muchas veces las personas desperdician el tiempo y no valoran sus logros, sus amigos ni sus familias hasta que saben que están en riesgo. Tratemos de generar oportunidades todos los días, de vivir con alegría, con agradecimiento, pensando en proyectos o metas nuevas, para que nos haga felices estar donde estamos y no suframos pensando en donde estaremos.
Licenciada en Psicología Analía Rippstein