Como se sabe, la primera comisión de fomento se creó en mayo de 1886. Sin embargo, la primer acta data del 1 de enero de 1909. Según consta en las amarillentas hojas, se reunieron Don Bartolomé P. Canetti, Don Pablo Caravario y Don Juan Armando Berizzo miembros salientes de la primera Comisión de Fomento y Don Pedro Manfredi, Don Juan Parachiolo y Don Juan Armando Berizzo (reelecto) previa presentación de sus respectivos nombramientos. Así, los primeros ponían en posesión de la comisión a los nuevos miembros.

El Acta Nº 2 deja constancia de los nombramientos, señalando a Manfredi como el presidente, Parachiolo vice, y Berizzo tesorero. Desde aquella primera Comisión de Fomento nombrada en 26 de mayo de 1886 se sucedieron otras, de accionar necesario, acordando y consensuando acciones a seguir para permitir el normal desarrollo de la comunidad; pero fue recién en 1.909 cuando esas acciones se comienzan a registrar en actas.
Uno de esos registros llama la atención. El 28 de diciembre de 1908 se producía el terremoto de Messina (también conocido como el terremoto de Messina y Reggio). Con una magnitud de momento de 7,1 sacudió a Sicilia y Calabria en el sur de Italia. Estas ciudades se vieron casi completamente destruidas y se perdieron entre 75. 000 y 200 .000 vidas humanas.

La noticia caló hondo en toda esta comunidad, ya que gran porcentaje de los habitantes eran de nacionalidad italiana. En este contexto, el comisionado Eugenio di Giacomo, encargado de recolectar fondos que ayuden a palear la difícil situación italiana, solicita colaboración a la comisión de fomento de Franck y esta accede contribuyendo con la suma de $ 5 m/n imputados a “gastos imprevistos”.

No es ningún descubrimiento recordar que cada colonizador que había llegado a estas latitudes abandonaba su patria. Comenzaban a echar raíces en estas polvorientas latitudes pero parte de su corazón no olvidaba y seguía latiendo por su tierra natal. En el Acta Nº 3 de la Comisión de Fomento, quedó grabado este claro ejemplo de hermanamiento social-asistencial, un antecedente solidario y fraterno que fluye como sabia en los lazos históricos generación tras generación.
