Desde hace tiempo la rentabilidad de los productores de economías regionales atraviesa un momento muy complicado, especialmente por la suba de costos y la presión impositiva, donde según los datos de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) entre agosto y diciembre pasado el precio de los combustibles aumentó un 15%, los insumos se incrementaron por encima de la inflación y la elevada brecha cambiaria afectó el desarrollo productivo de mediano y largo plazo.
Los integrantes del sector privado, en más una oportunidad, reclamaron la eliminación de las retenciones a las economías regionales para que las mismas puedan desplegar todo su potencial, generando divisas y empleo genuino en el interior del país

En ese sentido, la semana pasada el Gobierno publicó un decreto donde anunció cambios en las alícuotas de retenciones a las exportaciones de cientos de posiciones arancelarias, tanto de bienes industriales como agroindustriales, con una escala diferencia que establece un porcentaje menor para el impuesto según el grado de elaboración que tenga cada producto.
En el caso de la lechería, una actividad que desde hace tiempo atraviesa una seria crisis en toda su cadena, se mantuvieron las alícuotas de retenciones del 9% en las exportaciones de leche en polvo, pero además fijó un 4,5% para leches fluidas, quesos, lactosuero y manteca, productos que hasta el año pasado venían tributando una alícuota variable de 3 pesos por dólar FOB (equivalente actualmente a una retención del 3,3% del valor FOB).

El consumo interno está en 182 litros sobre 45 millones de habitantes. Eso son 5.800 millones de litros que se consumen en el mercado interno y durante el año pasado se produjeron 11.000 millones, por lo que está absolutamente garantizado el consumo doméstico, por lo cual no se ve con ningún sentido limitar las exportaciones porque no va a haber desabastecimiento.
Por otro lado, el gran problema que hay con la lechería es que gran parte se vende en el mercado interno con precios máximos y cuidados, por lo que la vía de escape eran las exportaciones y todo crecimiento adicional y no sobre-ofrecimiento en el mercado interno iba a venir por exportaciones. El sector pedía que se elimine el 9%. Lejos de eso, para responder en su forma habitual, lo aumenta.
