Según los especialistas de la nutrición la autoestima baja y estrés son los principales factores desencadenantes de lo que ya es considerada una nueva patología alimentaria: “el mal del dietante crónico”. Las personas con algunos kilos demás o en muchos casos con un peso normal, pero con tendencia al sobrepeso, son las más propensas a sufrir lo que ya se considera como un nuevo trastorno alimentario.
Especialista en nutrición aseguran que “estas personas tienen hábitos alimentarios inadecuados durante años y, además, mantienen una preocupación de fondo por la figura y el peso que les lleva a estar durante largo períodos de su vida empezando y abandonando dietas, en búsqueda ineficaz de un objetivo que rara vez son capaces de mantener”.
Esta nueva patología es bastante común y las cifras son alarmantes, afecta mayormente a las mujeres, debido a que en la mayoría de los casos son las más preocupadas por el peso y la silueta. En la Argentina entre el 25 y 30 por ciento de la población padece este trastorno y, entre las chicas que cursan estudios terciarios o universitarios, las cifras rondan el 50 por ciento.
Una de las grandes contradicciones de los dietantes crónicos es que no son capaces de seguir esta conducta todos los días de la semana .Normalmente la dieta se lleva a cabo con rigurosa perfección de lunes a jueves y el fin de semana no sólo que se abandona sino que se ingieren grandes cantidades de comida.
Esta mala conducta alimenticia lleva a un aumento de peso o a recuperar el peso que se había logrado bajar. El hecho de perder el control los fines de semana se explica ya que entre semana es más fácil, por el ritmo diario, hacer dieta, mientras que de viernes a domingo es abandonada evitando así que los que están alrededor se preocupen.
Y en esa obsesión por tenerlo todo controlado, es que el dietante crónico llega a ser un gran conocedor, la mayoría de las veces erróneo, del mundo de la nutrición.
Los dietantes crónicos buscan desesperadamente información en internet sobre calorías poseyendo un gran conocimiento sobre las mismas en todos los alimentos, la cantidad y el tipo de ejercicio que hay que realizar para quemarlas, las combinaciones de alimentos, los horarios de colaciones y hasta recetas light de toda clase.
Los estándares de belleza, casi imposibles que hay hoy en día, en donde la enorme cantidad de cirugías plásticas (cabe destacar que Argentina está entre los 25 países del mundo con mayor cantidad de procedimientos quirúrgicos para mejorar la apariencia) y retoques con photoshop en la gráfica, son una especie de caldo de cultivo para fomentar a los dietantes crónicos, aunque también juegan un rol importante el estrés y los problemas de autoestima.
Las personas, algunos más que otros, nos alimentamos siguiendo un poco al estómago y mucho a las emociones y a los sentimientos.
Como sucede con otros trastornos es difícil para los especialistas llegar a tiempo al tratamiento. De hecho, extender esta conducta en el tiempo implica un riesgo más elevado de padecer otro tipo de trastornos como anorexia, bulimia o trastorno por atracón. También, se pueden dar complicaciones médicas propias de las dietas estrictas y problemas nutricionales, además de situaciones depresivas y de ansiedad.
Otro de los problemas de los dietantes crónicos es que la mayoría asocia su trastorno a un problema físico y no al manejo de las emociones, por lo que sólo consultan a especialistas de la nutrición cuando quieren resolver un problema de obesidad. Si el médico detecta que no hay un problema metabólico, sino de hábitos alimentarios y del manejo de las emociones, puede derivar al paciente a una terapia psicológica, en donde se buscará que la persona desarrolle nuevas formas de enfrentar y manejar la ansiedad , mejorando la forma de enfrentar la vida y sus vicisitudes sin abandonar la consulta nutricional, es decir, esta patología debe ser tratada de manera multidisciplinaria, para abarcar todos los aspectos de la persona, teniendo en cuenta que las personas somos seres biopsicosociales.
