En un principio, el perro tuvo un propósito, servía para cazar. A lo largo de este proceso de domesticación, después se dio paso a la utilidad del perro en el trabajo y eso lo fue llevando a un proceso de convivencia mucho más cercana.
Es muy primigenio la relacion exitente entre el perro y la caza, este vinculo hizo que el hombre de las cavernas «humanizara» al ser vivo que lo ayudaba en la tarea de traer alimento al hogar.
Sin embargo, esta practica se hizo fuerte en sociedades con economías mas desarrolladas, inclusive de mayor evolución en el cuidado y trato animal.
Esto quiere decir que también, se cuida el bienestar animal de vacunos, cerdos, aves y a toda clase de animal que sea criado con fines productivos.
No hay dudas de que las mascotas son seres muy especiales para nosotros y es importante brindarles cuidado y cariño, pero no significa que debamos considerarlos pares.

Pero entonces, ¿por qué tenemos esa necesidad de todo querer volverlo humano? En un intento por responder esto, son varias la teorías que sociólogos y etologos caninos, plantean . Todas apuntan al ser de compañía maleable y manso y fiel a su criador, que todos necesitamos; una conexión directa con nuestro costado mas sensible y primitivo a la vez.
