En Argentina muere una mujer cada 37 horas, en el año 2012 fueron 255 las mujeres que perdieron la vida por la violencia de género y fueron 357 los niños y niñas que quedaron sin madre. Estas son cifras alarmantes que se acrecientan con el correr del tiempo.
El 25 de noviembre fue tomado como el día de la lucha contra la violencia de género debido a que este recuerda el asesinato de las hermanas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal por órdenes del dictador dominicano Rafael Leonidas Trujillo. Su nos remonta a 1960, época de asesinatos clandestinos, persecuciones políticas, violencia callejera, chantajes sexuales y violaciones. Aquel día, Minerva y María Teresa se dirigían a la cárcel a visitar a parientes en compañía de su hermana Patria, cuando fueron interceptadas por agentes del Servicio Militar de Inteligencia, quienes de la manera más cruel se ensañaron contra estas mujeres hasta provocarles la muerte.
En las reuniones de discusión política realizada en sus casas se había formado el Movimiento 14 de Junio, para fraguar el levantamiento contra el dictador Trujillo. La venganza de Trujillo, por una cachetada que Minerva le había dado tiempo antes en una fiesta ante su permanente acoso sexual, fue realizada poco a poco: primero, hostilizaron y encarcelaron a su padre Enrique, luego a los esposos de las hermanas y finalmente las mandó asesinar. Días antes, el dictador Trujillo había afirmado que sólo tenía dos enemigos: La Iglesia y las hermanas Mirabal.
La celebración de la fecha se hizo extensiva internacionalmente. Conmemorar el 25 de noviembre de cada año se convierte, en un acto de denuncia y lucha en contra de las múltiples formas de violencia ejercidas contra la mujer en cualquier lugar del mundo.
La violencia en tanto fenómeno social ha estado presente desde los primeros vestigios de la sociedad, transitando a través de las diferentes formaciones económicas y sociales que han sucedido a lo largo de la historia evolutiva del hombre.
Hoy en día la violencia contra la mujer se ha reconocido como problema mundial y un grave obstáculo para el desarrollo y la paz. La puesta en marcha como tema de debate universal ha permitido visualizar la punta del iceberg de la victimización femenina en el hogar que permanece oculta, invisible tras la cortina de la vida privada, de la intimidad familiar, bajo el supuesto de no admitir la intromisión de ajenos.
En efecto, la violencia contra las mujeres en la relación de pareja es una violencia de género con todas las implicaciones que de ello se deriva. Violencia de género sistemática que abrumadoramente es iniciada por el hombre e inflingida sobre la mujer. No se trata de una violencia aleatoria, aislada o explicada por características anormales del abusador o la víctima o por la disfunción en la familia y aunque se han planteado muchas teorías para explicarlas, la desigualdad genérica está en la clave de cualquiera de las formas que asume el maltrato contra la mujer.
