Entre 2011 y 2013 Argentina se convirtió en el segundo país del mundo en realizar ensayos clínicos para un tipo particular de xenotrasplante referido ya no a órganos sino a tejidos.
A 22 pacientes con diabetes tipo 1 les fueron trasplantados islotes pancreáticos microencapsulados de cerdo capaces de producir insulina y así reducir la necesidad externa de esta hormona.
Al frente de este ensayo estuvo el director del área de xenotrasplantes de la Sociedad Argentina de Trasplantes (SAT), profesor de la Universidad Nacional de San Martín (Unsam) y médico cirujano Adrián Abalovich.
Los islotes de páncreas son unas estructuras de 150 micrones, es decir, casi 10 veces menores a un milímetro- que tienen unas 6 mil células y producen la insulina, entre otras hormonas.
En Argentina dos equipos de investigación de universidades públicas se aprestan a producir animales genéticamente modificados para que sus órganos sean aptos para trasplantes a humanos y los primeros porcinos de este tipo se obtendrían en 2023.

El pasado 7 de enero un estadounidense de 57 años se convirtió en la primera persona en ser sometida al trasplante de un órgano animal: su corazón fue reemplazado por el de un cerdo humanizado por 10 mutaciones genéticas.
“Esto es el puntapié inicial a una nueva era”, dijo Adrián Mutto, investigador del Conicet.
