Del Sel o Lifschitz, la provincia se juega el futuro

Del Sel es solo una figura electoral. Su “papel”, su “personaje”, concluye el 14 de junio. Binner, Bonfatti, Lifschitz, son verdaderos gobernadores.
MIGUEL DEL SEL, dice:“Ustedes tienen que estar bien porque se merecen estar bien”. Es cierto, nos merecemos estar bien, lástima que esta no sea una época solo de merecimientos, es necesario hacer algo para estar bien. ¿Qué hacemos?
“Ustedes tienen que ganar más para producir más, basta de gobiernos voraces y corruptos que se llevan toda la producción”. ¿Quién puede negarse a ganar más? Claro que los que producen aspiran a ganar más.
“Tenemos que tener mejores rutas, la red vial está destruída, hay que mejorar, hay que pavimentar, hay que hacer nuevos caminos.” Es cierto. Pero lo que dice Del Sel son todos puntos de llegada, expresiones de deseo. Tenemos que estar bien, tenemos que ganar más, tenemos, tenemos. No habla sobre el camino, no dice como se hace para llegar a esos objetivos. Así es bárbaro.
MIGUEL LIFSCHITZ, dice.
“Vamos por lo que falta, siempre en sintonía con el plan estratégico iniciado en el 2007, conocemos el camino, el punto de llegada no es ahora, el plan es hasta el 2030”.
“Ahí están los grandes acueductos, las autovías, los centros de salud de alta complejidad y los de asistencia primaria, ahí están las escuelas y la jerarquización de los docentes”.
No hay repentismo en lo que dice el candidato a gobernador del Frente Cívico. No se puede hacer abstracción del tiempo que lleva hacer las cosas.
“Estamos ante una elección muy importante para el futuro de Santa Fe para saber quién va a manejar las escuelas, los hospitales, la Justicia y también la seguridad. Y para eso tenemos que elegir a la gente que esté más capacitada y que tiene equipos para hacerlo”, sostuvo el senador provincial por el Frente Progresista, quien va por la Casa Gris el próximo 14 de junio.
“Los saltos al vacío suelen ser riesgosos”, aseguró Lifschitz al ser consultado por LT3 ante la posibilidad de que la gente vote al candidato del PRO, Miguel del Sel, por descontento hacia la gestión del Frente Progresista. Y apuntó que “los malos gobiernos no sólo hay que aguantarlos cuatro años sino mucho tiempo después”.
CONCLUSIONES
La provincia de Santa Fe está frente a una elección en la cual, como nunca, se juega el futuro. Plantear el comicio del 14 de junio como un simple cara o cruz sería un error demasiado temerario porque en esa parada se juega la suerte de una provincia.
El peligro cierto es que el electorado se encuentra expuesto a ser subyugado por el facilismo y el macaneo de una oferta construida sobre la nada, por marketineros extraños a Santa Fe, que aprovechan cualquier hecho de violencia para catapultarse hacia el poder.
El candidato del Pro, Miguel Del Sel, se presenta como un curandero que sólo receta remedios que agradan a los enfermos. Su discurso procura complacer a los santafesinos aunque para ello deba estimular sus pasiones y sus vicios. No le importa nada, hace su papel, como un irresponsable que supone que todo se hará en la ficción de un escenario y no en la realidad.
El Frente Cívico ofrece, en cambio, el estoicismo del trabajo rudo y fragoso, lejos del cartón pintado y la locura mediática de quién ya ha reconocido que gobernará a través de otros, como prendido a los hilos de un titiritero misterioso que el mismo Del Sel bautiza como “los equipos”.
Entonces, resulta que el serio plan estratégico del Frente Cívico con Lifschitz y Fascendini a la cabeza, avalado por múltiples asambleas realizadas en la provincia, con la participación de miles de personas, se enfrenta al espacio electoral vacío del PRO, ajeno, invasivo, tupido de personajes que traen trágicos recuerdos a la provincia.
Este mes de junio, los santafesinos tenemos un desafío que puede significar por un lado la pérdida de cuatro largos años haciendo chistes, o, quizás, el triunfo de un plan estructural que nos dará el comando de nosotros mismos y nos convertirá a la larga en verdaderos triunfadores.