La brecha de precios entre lo que pagó el consumidor en las góndolas y lo que recibió el productor agropecuario registró una caída de 4% en noviembre respecto de octubre, impulsada por las fuertes mejoras en los valores de la calabaza, la papa y la pera en las tranqueras de los campos.
En promedio, los consumidores pagaron 4,31 veces más de lo que cobró el productor, cuando en octubre la diferencia había sido de 4,49 veces, de acuerdo con el Índice de Precios en Origen y Destino de Productos Agropecuarios (IPOD), elaborado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).
En origen, los precios subieron un promedio del 15,8%, mientras que en destino los comercios minoristas midieron un alza del 3,4% y los hipermercados del 4,6%.

De esta manera, la participación del productor en el precio final subió 8,5% con respecto a octubre, ubicándose en 30,7% y alcanzando su máximo valor histórico desde que comenzó a medirse en enero de 2016. La participación promedio enero-noviembre también registró su valor más alto, con el 26,4%.
Por su parte, las bajas más acentuadas se observaron en las brechas de la calabaza, con una caída del -58%; la papa, con una contracción del -34,1%); la pera, del -21%, y el pimiento rojo, del -19,7%.
La mejor situación la tuvo la calabaza, donde el productor recibió, en promedio, el 64,4% del precio de venta minorista. En cambio, en la manzana roja el productor apenas recibió el 6,7% del precio final, ya que entregó su producción a los galpones de empaque y las cámaras de frío durante el primer trimestre del año, y luego la comercializadora fijó el precio y la forma de pago.
