El chamamé fue declarado hoy Patrimonio Cultural inmaterial de la Humanidad por la Unesco, tras una votación realizada en París y que desató festejos en la provincia de Corrientes.
La UNESCO destacó el género del litoral. Nacido de la fusión de la cultura guaraní con la jesuita, es mucho más que música. Le canta al amor y al desamor, al destierro y, ahora, hasta a la violencia de género y al cambio climático.

“El patrimonio inmaterial proporciona a las comunidades un sentimiento de identidad y de continuidad: favorece la creatividad y el bienestar social, contribuye a la gestión del entorno natural y social y genera ingresos económicos”, dice la UNESCO al explicar su propia categoría.
Y se puede decir todo eso sobre el chamamé, un género musical muy popular en lo que se conoce como área guaranítica, la región que va del Mato Grosso do Sul en Brasil a Paraguay y parte de Uruguay. Es decir, en la zona donde se asentaron las misiones jesuíticas que le dieron forma en diálogo con la cultura guaraní, española, africana y judía.

El chamamé se convirtió de este modo en el tercer bien cultural argentino declarado patrimonio de la humanidad, luego del tango y el fileteado porteño.
La propuesta aprobada esta mañana en el órgano cultural de la Organización de las Naciones Unidas surgió desde el Estado argentino a través de un planteo del Gobierno de Corrientes.
