Cuarentena es un un período en el que se procura el aislamiento de personas que podrían haber contraído una enfermedad, pero aún no manifiestan síntomas. En 1377, la colonia veneciana de Ragusa, por entonces un importante puerto, puso funcionamiento el primer sistema institucionalizado de cuarentena de la historia. La palabra “quarantena” en italiano, refería a los cuarenta días de espera impuestos a los barcos y personas como medida de prevención.
Desde aquel 20 de marzo, en el que Alberto Fernandez decretara 15 días de cuarenta, el aislamiento social se extendió hasta estos días. Con un nuevo anuncio presidencial de extensión, el pasado jueves desde Misiones, Argentina entra al ranking de los países con mayor tiempo en aislamiento, al igual que su economía.
El gobierno de China informó sobre la aparición del coronavirus a finales de 2019. Menos de un mes después se registró el primer caso en Europa: fue detectado en Francia, a un ciudadano francés que había viajado al país asiático. A partir de acá, el efecto domino hizo que el virus llegara a nuestro país, cuando todavía no se conocía mucho sobre sus efectos y consecuencias. Fue el tiempo aregentinos salieron con la misma portada: “Al virus lo frenamos entre todos”. Nadie vio lo que se venia.

Si bien la pandemia afecto la movilidad en todo el mundo, en el caso particular de la Unión Europea; Italia es el país europeo con más personas fallecidas. Esto tiene que ver con los llamados grupos de riesgo. Es decir, una franja etaria cuya longevidad específicamente, determina un peligro latente para su vida. Algo así como la selección natural de los adultos mayores. Escuelas, universidades, sistemas culturales y recreativos, restaurantes, bares… han permanecido cerrados desde principios de marzo.Y en consecuencia, el enfriamiento de gran parte de su economía. Evitar un colapso económico y proteger la salud de los mas vulnerables, para un sistema capitalista, es una decisión difícil de digerir.

La Organizacion Mundial de la Salud, desestimo el confinamiento como único método de control sobre el virus. Por primera vez, la OMS hablo sobre los efectos economicos; “los encierros sólo tienen una consecuencia que nunca se debe menospreciar, y es hacer que la gente pobre sea muchísimo más pobre”.
A menos de un año de su asunción, Fernandez atraviesa su peor momento económico y social. Con un reporte record de 15.718 nuevos casos de COVID-19, para alcanzar la cifra de 1.069.355 contagios, en tanto se informó de 381 nuevas muertes en un balance de 28.338 fallecidos. Con un discurso que planteaba (y aun plantea) la recesión como el precio inevitable a pagar por cuidar la salud de la población. Esta política de estado, tiene un resultado alarmante; la pandemia deja en Argentina 45% de pobres y 10% de indigentes. Una brecha cambiaria que parece imparable produce el éxodo de grandes empresas, y el quiebre o cierre de muchas Pymes que venían soportando las inclemencias de la gestión Macri. Sumado a permanentes desmentidas sobre una nueva devaluación y el fantasma del corralito a la vuelta de la esquina, pintan un panorama lúgubre para los días económicos que tenemos por delante.

