Consideraciones sobre el Frente Progresista

Un editorial que involucra a la realidad con posibles derivaciones sobre el futuro del Frente Progresista Cívico y Social,

“La definición de la fecha de las elecciones locales para 2017 empezó a tomar una importancia que excede largamente a la realización de unos comicios de medio término donde solo se eligen concejales y presidentes comunales. Resulta que la decisión que debe tomar el gobernador puede tener consecuencias directas sobre el futuro del Frente Progresista Cívico y Social. Si Miguel Lifschitz decide desdoblar los comicios, la UCR no tendrá inconvenientes en seguir jugando para sus dos equipos: el FPCyS, en la provincia; y Cambiemos, a nivel nacional.

Pero si Lifschitz decide unificar las elecciones locales con las de diputados nacionales, el radicalismo tendría que adelantar una decisión que esperaba tomar en 2019.

Hasta hace unos meses la unificación de los comicios parecía una opción casi descartada. Pero la dinámica de la política hizo cambiar las cosas. Desde el socialismo aseguran que tener cuatro elecciones en un año es demasiado, tanto por la situación económica como por cómo caería para el humor social.

Pero el tema se instaló luego de los reclamos del radicalismo que se sintió excluido del armado del presupuesto provincial. El ex ministro de Gobierno y actual diputado provincial del PS, Rubén Galassi, anticipó hace días su postura personal sobre el tema y dijo que las elecciones en 2017 deberían ser unificadas.

Según los plazos legales y constitucionales, Lifschitz tiene tiempo hasta mediados de enero para anunciar elecciones desdobladas. Mientras que si se unifican se toma el calendario nacional.

Es un escenario complejo, tanto para el socialismo como para el radicalismo. Ninguna decisión es fácil de tomar. Ni para Lifschitz es sencillo determinar que se unifican los comicios; ni para el radicalismo es tan simple dejar el FPCyS. Todo tendría sus consecuencias.

El gobernador pondría en juego su apuesta más ambiciosa: la reforma de la Constitución. Ese proyecto ya parece complicado con el radicalismo como socio; sin ese aliado es casi impensable. Pero también es cierto que el Partido Socialista no puede esperar hasta 2019 para saber qué hará el radicalismo. Construir una opción política no es algo que se haga de la noche a la mañana. Tal vez el ejemplo del Frente Progresista, que ya tiene más de 20 años pero apenas nueve en el poder, es el mejor ejemplo.

Si el radicalismo se decide por Cambiemos, el PS deberá repensar su armado provincial porque se le va gran parte de la estructura territorial que aporta la UCR al Frente Progresista. Y aguardar a la próxima elección a gobernador para hacerlo es quedarse con la bomba de tiempo en las manos.

Por su parte, la UCR ocupa hoy seis ministerios (Obras Públicas, Trabajo, Seguridad, Medio Ambiente, Desarrollo Social y Ciencia y Tecnología) en el gobierno santafesino. En agosto pasado el propio vicegobernador, el radical Carlos Fascendini, les había advertido en muy duros términos a José Corral y a Mario Barletta que si pegaban el salto a Cambiemos “su banda” iba a tener que dejar los cargos que ocupaban en el gobierno provincial. Es muy difícil pensar que todas esas sillas pueden quedar vacías en cuestión de meses.

Pero también hay muchos dirigentes radicales que no se sienten cómodos al imaginarse trabajando con el PRO, una fuerza que contiene a muchos dirigentes justicialistas que históricamente estuvieron enfrentados al radicalismo. Tampoco se sienten con garantías de ocupar espacios de poder en una coalición con el partido del presidente Mauricio Macri. Eso no sucedió a nivel nacional y nada garantiza que suceda en la provincia.

Todos estos elementos y 20 años de construcción política parecen conspirar contra un escenario de ruptura en el Frente. Incluso algunos dirigentes consultados se animan a decir que si las elecciones se unifican también encontrarán la manera de no romper la sociedad que los llevó a gobernar la capital provincial, la provincia (la ciudad de Rosario ya estaba en manos del socialismo) y muchísimas localidades a lo largo y ancho de la provincia.

La política es dinámica constante. En el Frente Progresista siempre existieron tensiones, a veces más otras menos, pero siempre las hubo. Las decisiones de sus dirigentes y el tiempo dirán cuánta vida le queda.”(Hipólito Ruiz – “Diario Uno”)