La edad adulta es un período en el que el consumo de alcohol disminuye, según indica una investigación a cargo de especialistas de la Universidad de Maryland.
No obstante, los patrones de consumo de alcohol de los adultos varían según las diferencias en el curso de la vida que continúan hasta la edad adulta y los cambios que tienen lugar a medida que las personas envejecen.
Si la persona encuentra que el alcohol ahora lo afecta de manera muy diferente a cuando era más joven, es porque la forma en que su cuerpo lo procesa es una de las muchas cosas que cambian con la edad.

El alcohol puede afectar la forma en que funcionan algunos órganos vitales y hacer que envejezcan más rápido.
Cada bebida alcohólica va “directamente a la cabeza”, o al menos al cerebro. El consumo excesivo de alcohol durante un tiempo prolongado puede encoger las células cerebrales y provocar daño cerebral relacionado con el alcohol.
Los síntomas incluyen falta de juicio, organización o control emocional, dificultad para mantenerse concentrado y problemas de ira.
El vino tinto tiene antioxidantes llamados polifenoles que pueden ayudar al nivel de colesterol y proteger sus vasos sanguíneos. Si se bebe con moderación (aproximadamente un vaso al día), algunos estudios muestran que podría ser bueno para el corazón.
